En el corazón de la selva misionera, la Garganta del Diablo volvió a abrirse al mundo tras una crecida que cuadruplicó el caudal del río Iguazú, recordándonos que la naturaleza dicta sus propios horarios. Los turistas que llegaron en la última semana de vacaciones de invierno encontraron no solo el espectáculo que buscaban, sino uno amplificado: arcoíris múltiples suspendidos en la neblina como promesas efímeras. Sin embargo, las autoridades advierten que el fenómeno de El Niño podría obligar a nuevos cierres en septiembre, subrayando que la belleza extrema y la vulnerabilidad humana ante la n