Alan Greenspan, la leyenda de la Fed que marcó los mercados globales, muere a los 100 años

Cometí un error, reconoció ante los legisladores
Greenspan admitió ante el Congreso haber confiado excesivamente en la autorregulación de los mercados tras la crisis de 2008.

Greenspan lideró la FED entre 1987 y 2006, navegando crisis como el Black Monday de 1987 y los ataques del 11 de septiembre, consolidando la confianza en la institución. Su lenguaje deliberadamente ambiguo originó el término 'Greenspanese' y generó obsesión en los mercados por descifrar cada palabra y gesto del presidente de la FED.

  • Lideró la Reserva Federal entre 1987 y 2006, navegando el Black Monday de 1987 y los ataques del 11 de septiembre
  • Su lenguaje ambiguo originó el término 'Greenspanese' y generó obsesión en los mercados por descifrar cada palabra
  • Pronunció 'exuberancia irracional' en diciembre de 1996, causando caída inmediata en mercados bursátiles internacionales
  • Impulsó la desregulación financiera y la eliminación de partes de la Ley Glass-Steagall durante la administración Clinton
  • Murió a los 100 años en Washington por complicaciones derivadas del Parkinson

Alan Greenspan, expresidente de la Reserva Federal durante 19 años, falleció a los 100 años. Su legado incluye la gestión de crisis financieras y controversias por la desregulación que precedió a la crisis de 2008.

Alan Greenspan murió el martes a los 100 años en Washington, dejando atrás casi dos décadas de liderazgo en la Reserva Federal que redefinieron la forma en que el mundo entendía el poder de un banco central. Su esposa, la periodista Andrea Mitchell, confirmó que la causa fue una complicación derivada del Parkinson, enfermedad que lo acompañó en sus últimos años. Con su muerte desaparece una de las figuras más influyentes de la economía global del último cuarto del siglo XX, un hombre cuyas palabras movían mercados y cuyas decisiones moldeaban la vida económica de millones de personas.

Greenspan nació en Nueva York el 6 de marzo de 1926, en el barrio de Washington Heights, en un departamento modesto donde creció con su madre y sus abuelos tras la separación de sus padres. Desde niño mostró talento excepcional en matemáticas y música. Tocó clarinete y saxofón en una banda de jazz profesional durante su adolescencia y estudió en la prestigiosa Juilliard School antes de decidir que su futuro estaba en la economía. Años después, en una entrevista con Associated Press, explicaría que la música le enseñó disciplina y modestia, virtudes que luego aplicaría al análisis económico.

Tras obtener su doctorado en economía por la Universidad de Nueva York, Greenspan fundó una consultora y se integró en los círculos de poder. En los años cincuenta conoció a la filósofa Ayn Rand, quien lo apodó "el enterrador" por su vestimenta oscura y su reserva. Rand influyó profundamente en su pensamiento sobre los mercados libres y la autorregulación, conceptos que definirían su carrera. Su entrada en la política nacional llegó en los años setenta, cuando presidió el Consejo de Asesores Económicos bajo Gerald Ford. Ronald Reagan lo convocó para liderar la Reserva Federal en 1987, apenas dos meses antes de enfrentar el mayor desplome bursátil en un solo día de la historia estadounidense.

El 19 de octubre de 1987, el Dow Jones cayó 22,6 por ciento. Greenspan respondió garantizando liquidez y confianza en el sistema, evitando una crisis sistémica mayor. Los mercados se recuperaron rápidamente y su reputación como gestor de crisis quedó sellada. Durante su mandato de 19 años navegó la crisis financiera asiática de 1997, el colapso del fondo Long-Term Capital Management y los ataques del 11 de septiembre de 2001. Bajo su dirección, la Reserva Federal se consolidó como una institución confiable capaz de enfrentar la volatilidad global. Entre 1991 y 2001, Estados Unidos experimentó uno de los ciclos de expansión económica más largos de su historia: crecimiento sostenido, desempleo en descenso e inflación controlada. A pesar de su filiación republicana, trabajó con presidentes de ambos partidos—Reagan, George H.W. Bush, Bill Clinton y George W. Bush—quienes confiaban en su criterio técnico y pragmatismo.

Pero Greenspan se hizo famoso también por algo más peculiar: su forma de hablar. Su lenguaje deliberadamente ambiguo generó el término "Greenspanese", una forma críptica de dirigirse al Congreso y la prensa que dejaba a legisladores y periodistas desconcertados. Una de sus frases más recordadas capturaba perfectamente esta técnica: "Sé que creen que entienden lo que piensan que dije, pero no estoy seguro de que se den cuenta de que lo que escucharon no es lo que quise decir". Los analistas e inversores se obsesionaban con cada palabra, cada gesto, buscando mensajes ocultos sobre la dirección de la política monetaria. La obsesión llegó a extremos insólitos: inversores analizaban el tamaño y peso del maletín que Greenspan llevaba a las reuniones de la Reserva Federal, interpretando un maletín voluminoso como señal de decisiones trascendentes y uno liviano como continuidad. Este "Briefcase Indicator" ilustraba el poder casi mítico que había adquirido su presencia física.

En diciembre de 1996, Greenspan pronunció dos palabras que sacudieron los mercados globales: "exuberancia irracional". En un discurso que parecía rutinario, planteó una pregunta retórica sobre el peligro de que los precios de los activos subieran demasiado rápido. Al día siguiente, los mercados bursátiles internacionales cayeron. A fines de esa década, Greenspan apareció en la tapa de la revista Time junto a los secretarios del Tesoro y Defensa, con el título "el comité para salvar el mundo". Su aura de infalibilidad se mantuvo durante la burbuja tecnológica, aunque su política consistía en intervenir después de los estallidos, no durante su formación. Permitió que la burbuja dot-com continuara creciendo hasta su colapso en el año 2000.

Lo que vino después oscureció su legado. Tras dejar la Reserva Federal en enero de 2006, la economía estadounidense entró en deterioro que culminó con la Gran Recesión de 2008. Críticos lo responsabilizaron por mantener tasas de interés bajas durante demasiado tiempo y por apoyar la desregulación financiera. Durante la administración Clinton, Greenspan impulsó la eliminación de partes clave de la Ley Glass-Steagall, permitiendo la integración de la banca comercial e inversión. Se opuso también al aumento de controles sobre los derivados financieros, productos que luego estuvieron en el centro de la crisis. La Comisión de Investigación sobre la Crisis Financiera concluyó que décadas de desregulación impulsadas por Greenspan "eliminaron salvaguardas clave que podrían haber evitado la catástrofe". Ante el Congreso, Greenspan se mostró autocrítico: "Cometí un error", reconoció, admitiendo que había confiado excesivamente en la capacidad de autorregulación de los bancos y los mercados.

A pesar de las críticas, recibió múltiples reconocimientos. George W. Bush le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad. La reina Isabel II lo nombró caballero honorario en 2002. En su última reunión al frente de la Reserva Federal, sus colegas lo ovacionaron. Tras dejar el cargo, fundó su propia consultora, publicó memorias y un análisis sobre la crisis en "The Map and the Territory", defendiendo su gestión argumentando que la magnitud de la burbuja inmobiliaria excedió las capacidades del análisis económico tradicional. En enero de 2026, apenas meses antes de su muerte, firmó una declaración conjunta con otros expresidentes de la Reserva Federal rechazando los intentos de politizar la política monetaria. Su vida personal incluyó pasiones diversas: el jazz, que tocó durante toda su vida, y su matrimonio con la periodista Andrea Mitchell en 1997, tras una larga relación que incluso lo llevó a las páginas de la prensa de espectáculos.

Sé que creen que entienden lo que piensan que dije, pero no estoy seguro de que se den cuenta de que lo que escucharon no es lo que quise decir
— Alan Greenspan, sobre su estilo de comunicación
Cometí un error
— Alan Greenspan, ante el Congreso, reconociendo su confianza excesiva en la autorregulación de los mercados
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué un hombre que manejaba números y tasas de interés se convirtió en una figura casi mítica?

Model

Porque en los años noventa y dos mil, la Reserva Federal se convirtió en el lugar donde se decidía el destino de la economía mundial. Greenspan era el oráculo, y los mercados estaban hambrientos de certeza.

Inventor

Pero ¿realmente su maletín podía predecir cambios de tasas?

Model

No, claro que no. Pero eso es lo fascinante. Los inversores estaban tan desesperados por encontrar patrones que inventaron uno. Greenspan no necesitaba hacer nada especial; su sola existencia generaba significado.

Inventor

¿Cómo alguien que tocaba jazz en su juventud terminó siendo responsable de la mayor crisis financiera?

Model

No fue responsable de la crisis, pero sus decisiones la hicieron posible. Creyó en los mercados cuando debería haber desconfiado. La música le enseñó disciplina, pero no le enseñó a decir que no.

Inventor

¿Qué significa que haya reconocido "cometí un error" ante el Congreso?

Model

Significa que al final entendió que la autorregulación es un mito. Pero para entonces, millones de personas ya habían perdido sus casas. El reconocimiento llegó demasiado tarde.

Inventor

¿Cuál fue su verdadero legado?

Model

Mostró que las palabras de un hombre pueden mover mercados, que la confianza es más poderosa que los números, y que incluso los expertos pueden equivocarse profundamente cuando creen demasiado en sus propias teorías.

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