Cuando tienes ingresos propios, puedes elegir
Verónica y Maribel, jefas de hogar con trayectorias marcadas por violencia, acceden a formación en plomería como salida laboral propia en contexto de crisis económica. La Fundación Cultura de Trabajo ofrece capacitación integral en oficios a personas en condiciones socioeconómicas críticas, promoviendo inclusión laboral más allá de herramientas técnicas.
- Verónica Virgallito, 42 años, jefa de hogar, se forma como plomera tras años de violencia y precariedad laboral
- Maribel Ruiz, 35 años, vive sola en Liniers y sueña con formar una cooperativa de plomeras
- La participación femenina en el mercado laboral argentino es del 51%, frente al 69% de los varones
- Entre el 37% y el 40% de las mujeres ocupadas trabaja en la informalidad
- Las mujeres ganan entre un 25% y un 30% menos que los varones en promedio
Mujeres en situación de vulnerabilidad se capacitan como plomeras a través de la Fundación Cultura de Trabajo, buscando autonomía económica y desafiando desigualdades estructurales del mercado laboral argentino.
Verónica Virgallito recuerda con claridad el momento en que todo comenzó. Siendo niña, se sentaba en un rincón del edificio donde vivía, observando fascinada al encargado mientras reparaba una canilla. Esa curiosidad infantil germinó durante décadas hasta convertirse en decisión: a los 42 años, jefa de hogar y madre, decidió formarse como plomera. Su vida había estado marcada por violencias, trabajos precarios y años de supervivencia económica. Hoy, en recuperación y con una red de contención, apuesta a un oficio que históricamente ha sido territorio exclusivamente masculino. "Todo lo que una mujer se proponga lo puede hacer. No necesitamos solo fuerza, necesitamos maña y conocimientos", dice con convicción.
Su camino es parte de una iniciativa más amplia. La Fundación Cultura de Trabajo, organización que trabaja con personas en condiciones socioeconómicas críticas, ofrece capacitación en oficios como herramienta de inclusión laboral. No se trata solo de enseñar técnicas: la propuesta es integral, buscando generar oportunidades reales de trabajo y autonomía. Alexandra Carballo, directora de la fundación, explica a Clarín que el desafío es profundo. "Hay una necesidad de trabajo digno, con ingresos que alcancen y derechos que permitan pensar en un futuro. La gente quiere trabajar, no es un problema de voluntad sino de oportunidad".
Maribel Ruiz, de 35 años, llegó al curso con motivaciones que combinan lo inmediato y lo colectivo. Vive sola en Liniers, sostiene sus ingresos con trabajos ocasionales y combina limpiezas con proyectos artísticos. Ha atravesado violencia de género y conflictos familiares. Se anotó en el curso de plomería porque, como dice, "el agua es vida y la plomería es muy importante". En principio quería aprender para resolver problemas domésticos, pero también ve en esto una salida laboral. Su trayectoria incluye formación en mecánica y trabajo en talleres. "Me parece super necesario que las mujeres podamos saber y hacer todos los oficios", afirma. Eligió plomería porque las herramientas son más accesibles que las de otros oficios. Pero su visión va más allá del trabajo individual: sueña con formar una cooperativa con sus compañeras cuando termine el curso.
La realidad que enfrenta este grupo de mujeres es de múltiples obstáculos. Desde la fundación advierten que el acceso al trabajo está bloqueado por barreras concretas: "Hay personas que no tienen para pagar el colectivo, para comer o para vestirse adecuadamente", señala Carballo. En ese contexto, la capacitación en oficios cumple un rol que va más allá de lo técnico. "Cuando una mujer aprende un oficio no solo adquiere una herramienta técnica: recupera la idea de que puede, de que tiene una oportunidad de salir adelante". La mayoría de las participantes son jefas de hogar, muchas con hijos a cargo y trayectorias marcadas por la violencia. Cuando tienen ingresos propios, pueden elegir. Esa autonomía económica es central: "El empleo y un sueldo digno son la base de todas las libertades".
La brecha que estas mujeres intentan cerrar es estructural y profunda. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos, la participación femenina en la actividad económica se mantiene significativamente por debajo de la masculina: alrededor del 51% de las mujeres forma parte del mercado laboral, mientras que en los varones esa cifra supera el 69%. Esta brecha de casi 20 puntos refleja no solo dificultades de acceso al empleo, sino también el peso de las tareas de cuidado no remuneradas que recaen mayoritariamente sobre ellas.
La informalidad es otra realidad que define el trabajo femenino en Argentina. Entre el 37% y el 40% de las mujeres ocupadas trabaja sin protección social ni derechos laborales. Sectores altamente feminizados como el trabajo doméstico, el comercio y los servicios concentran los mayores niveles de precarización. La desigualdad salarial es brutal: las mujeres ganan en promedio entre un 25% y un 30% menos que los varones, una brecha que se amplía en el empleo informal y en posiciones jerárquicas. Incluso con igual nivel educativo, las diferencias persisten. El acceso a cargos directivos sigue siendo limitado: las mujeres ocupan cerca del 30% de los cargos directivos y menos del 20% en directorios de grandes empresas.
Alrededor de cuatro de cada diez hogares están encabezados por mujeres, una proporción que aumenta en los sectores de menores ingresos. Estas jefas de hogar enfrentan una doble carga: sostener económicamente a sus familias en condiciones laborales más precarias y asumir casi en soledad las tareas de cuidado. El resultado es lo que se llama la "feminización de la pobreza": las mujeres están sobrerrepresentadas en los deciles más bajos de ingresos y enfrentan mayores dificultades para salir de situaciones de vulnerabilidad.
En este escenario, la formación de mujeres en oficios históricamente masculinos no es solo capacitación: es una forma de abrir caminos. La fundación trabaja en articulación con empresas y el sector privado porque, como señala Carballo, "el Estado no llega a todos lados. Necesitamos alianzas y miradas inclusivas". Las oportunidades, insiste, cambian la dirección de una vida. "No es caridad, es una mirada responsable, igualitaria y equitativa".
Notable Quotes
Todo lo que una mujer se proponga lo puede hacer. No necesitamos solo fuerza, necesitamos maña y conocimientos— Verónica Virgallito
Hay una necesidad de trabajo digno, con ingresos que alcancen y derechos que permitan pensar en un futuro. La gente quiere trabajar, no es un problema de voluntad sino de oportunidad— Alexandra Carballo, directora de la Fundación Cultura de Trabajo
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué plomería específicamente? ¿Qué tiene este oficio que lo hace diferente?
Porque el agua es vida, como dice Maribel. Pero también porque las herramientas son más baratas que en otros oficios, más fáciles de conseguir. Para una mujer que empieza sin capital, eso importa.
¿Y qué cambia realmente cuando una mujer aprende un oficio que siempre fue masculino?
Cambia la idea que tiene de sí misma. No es solo técnica. Es recuperar la sensación de que puede, de que tiene opciones. Cuando tienes ingresos propios, puedes elegir. Eso es libertad.
Pero las cifras muestran que las mujeres ganan 25 a 30% menos. ¿Cómo un curso de plomería resuelve eso?
No lo resuelve solo. Pero abre una puerta. En sectores como el doméstico o el comercio, la informalidad es del 37 a 40%. La plomería es un oficio donde puedes trabajar por cuenta propia, donde el conocimiento tiene valor directo.
¿Y el sueño de Maribel de formar una cooperativa? ¿Es realista?
Es más realista que trabajar sola en precariedad. Cuando varias mujeres se unen, tienen poder de negociación, pueden acceder a trabajos más grandes, más estables. Es un cambio de escala.
¿Qué pasa después del curso? ¿Hay garantía de trabajo?
No hay garantía. Por eso la fundación trabaja con empresas y el sector privado. Porque el Estado no llega a todos lados. Necesitan alianzas. Pero lo importante es que estas mujeres ya no dependen de una sola oportunidad: tienen una herramienta que vale en el mercado.