La energía es pilar de la soberanía, no solo un servicio técnico
En Mexicali, la presidenta Claudia Sheinbaum inauguró una central eléctrica de la CFE como acto tanto técnico como político: una afirmación de que la energía es, para su gobierno, un asunto de soberanía nacional y no simplemente de mercado. Los 653 megawatts que la nueva planta aporta al sistema nacional son la expresión concreta de una visión más amplia que busca reconfigurar quién controla la electricidad en México y bajo qué principios. En el fondo, la pregunta que esta inauguración plantea no es cuánta energía se genera, sino para quién y con qué autonomía.
- La dependencia de México del gas natural estadounidense convierte la generación propia de electricidad en una vulnerabilidad estratégica que el gobierno busca corregir con urgencia.
- La meta de 32 mil megawatts nuevos en el sexenio —22 mil de fuentes renovables— representa una apuesta transformadora que exige inversión, voluntad política y tiempo simultáneamente.
- Los cambios constitucionales que dan prioridad de despacho a las plantas de la CFE sobre las privadas han reordenado las reglas del sector, revirtiendo una década de apertura al capital privado.
- La participación de la CFE en la generación nacional subirá del 54 al 60 por ciento, señal de que el Estado recupera terreno en un sector que había cedido progresivamente al mercado.
- En Baja California, donde el calor extremo dispara el consumo eléctrico, la nueva central llega como respuesta concreta a una presión regional que se agudiza cada verano.
El domingo, Claudia Sheinbaum puso en marcha la Central Ciclo Combinado González Ortega en Mexicali, una planta operada por la CFE que aportará 653 megawatts al sistema eléctrico nacional. Más que una inauguración técnica, el acto fue una declaración sobre el papel que la energía ocupa en la política de su gobierno: soberanía, sustentabilidad y justicia social, tres pilares que la presidenta describió como indispensables y no decorativos.
Sheinbaum recordó que México depende en gran medida del gas natural proveniente de Estados Unidos, lo que convierte la capacidad de generar energía propia en una cuestión de autonomía nacional. Bajo esa lógica, el gobierno se ha fijado la meta de incorporar 32 mil megawatts nuevos durante el sexenio, de los cuales 22 mil serán de fuentes renovables. Además, la participación de la CFE en la generación total pasará del 54 al 60 por ciento, revirtiendo la tendencia que había favorecido al sector privado en años anteriores.
Para Baja California, la planta tiene un significado particular: la región enfrenta picos de consumo extremos en verano, cuando el aire acondicionado opera a plena capacidad. La central podrá generar más de 5 mil gigawatts-hora anuales, contribuyendo a estabilizar el suministro local. Sheinbaum también anunció la renovación de prácticamente todos los postes de luz en la zona.
Detrás de la inauguración opera un cambio constitucional que reordenó el sector: las plantas de la CFE tendrán ahora prioridad de despacho sobre las privadas, revirtiendo la lógica de la reforma energética de 2013. Emilia Esther Calleja Alor, directora de la CFE, subrayó que esta central es parte de una reconfiguración más amplia que busca consolidar el control estatal. Los 653 megawatts inaugurados en Mexicali son, en ese sentido, apenas el primer trazo visible de una estrategia que se desplegará a lo largo de los próximos años.
Claudia Sheinbaum Pardo puso en marcha el domingo una nueva central eléctrica en Mexicali, Baja California, un acto que sirvió menos como inauguración técnica que como declaración política sobre el lugar que ocupa la energía en la visión de su gobierno. La Central Ciclo Combinado González Ortega, operada por la Comisión Federal de Electricidad, aportará 653 megawatts al sistema nacional de generación, pero lo que importaba en el discurso de la presidenta no era la cifra de potencia sino lo que esa cifra representaba: un paso más en la reconfiguración del sector energético mexicano.
Sheinbaum fue clara sobre el marco que guía sus decisiones en materia de electricidad. Habló de tres pilares que deben sostener la producción de energía en México: garantizar la soberanía nacional, reducir el impacto ambiental y asegurar justicia social. Estos no son objetivos secundarios ni decorativos en su discurso; son, según dijo, indispensables. La mención de la soberanía no fue casual. Recordó que gran parte del gas natural que consume México proviene de Estados Unidos, lo que convierte la capacidad de generar energía propia en una cuestión de autonomía nacional, no solo de eficiencia económica.
El gobierno se ha fijado una meta ambiciosa: incorporar 32 mil megawatts nuevos durante este sexenio. De esa cantidad, 22 mil provendrán de energías renovables, lo que refleja un compromiso explícito con la sustentabilidad. Además, Sheinbaum anunció que la participación de la CFE en la generación total de electricidad pasará del 54 al 60 por ciento, un cambio que revierte la tendencia de los años anteriores cuando el sector privado ganaba terreno en el mercado energético.
La nueva central en Mexicali tiene una importancia particular para la región. Baja California experimenta picos de consumo eléctrico durante los meses más calurosos, cuando el aire acondicionado funciona a máxima capacidad. Con más de 5 mil gigawatts-hora de energía que podrá generar anualmente, la planta contribuirá a estabilizar el suministro. Sheinbaum también mencionó que se reemplazarán prácticamente todos los postes de luz en la zona, una inversión que promete reducir las interrupciones del servicio.
Detrás de esta inauguración hay un cambio constitucional que modificó las reglas del juego energético. El gobierno logró reformas que devolvieron a la CFE su estatus como empresa pública del Estado y, más importante aún, establecieron que todas las plantas de la CFE tendrán prioridad en el despacho de electricidad sobre las plantas privadas. Esto revierte directamente la lógica de la reforma energética de 2013, que había abierto el sector a la competencia privada y permitido que empresas particulares compitieran en igualdad de condiciones con la CFE.
Emilia Esther Calleja Alor, directora general de la CFE, subrayó que la incorporación de esta central representa un paso concreto en la estrategia de fortalecer la empresa estatal. No es solo una planta más; es parte de una reconfiguración más amplia del sector que busca consolidar el control estatal sobre la generación de electricidad.
Lo que quedó claro en Mexicali es que para este gobierno, la energía no es un commodity más en el mercado. Es un instrumento de política nacional, un medio para ejercer soberanía, un vehículo para la transición ambiental y una herramienta de justicia social. Los 653 megawatts de la Central González Ortega son apenas un componente de una estrategia que se desplegará durante los próximos años.
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La producción de energía en México tiene que tener al menos tres características: garantizar soberanía nacional, disminuir impactos ambientales y garantizar justicia social— Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta de México
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¿Por qué Sheinbaum insistió tanto en la soberanía nacional durante una inauguración de una planta eléctrica?
Porque la energía no es solo un servicio técnico en su visión. Es poder. Si dependes del gas de otro país para generar electricidad, tu autonomía está limitada. Ella lo dijo claramente: gran parte del gas viene de Estados Unidos.
Pero ¿no es normal que los países comercien con energía?
Claro, pero hay una diferencia entre comerciar y depender. El gobierno anterior permitió que empresas privadas compitieran con la CFE en igualdad de condiciones. Ahora eso cambió. La CFE tiene prioridad.
¿Eso significa que las empresas privadas van a desaparecer del sector?
No necesariamente desaparecer, pero sí perder poder. La CFE pasará del 54 al 60 por ciento de la generación total. Es un cambio de dirección, no una eliminación.
¿Y las energías renovables? ¿Por qué 22 mil de los 32 mil megawatts nuevos serán renovables?
Porque sustentabilidad es el segundo pilar de su estrategia. No es solo soberanía. Es también reducir el daño ambiental. Eso requiere invertir en solar, eólica, esas fuentes.
¿Qué significa "justicia social" en este contexto?
Que la electricidad sea accesible, que llegue a todos, que no sea un lujo. En Mexicali van a cambiar todos los postes de luz. Eso reduce interrupciones. Es servicio confiable para empresas y para personas.
¿Entonces esto es una reversión de la reforma de 2013?
Exactamente. Esa reforma abrió el sector a la competencia privada. Esto lo cierra, o al menos lo reorienta hacia el control estatal. Es un cambio de modelo.