Sistemas de alerta temprana de terremotos: cómo funcionan y salvan vidas

Terremotos mortales en Venezuela (magnitud 7,2 y 7,5) y Filipinas (37 muertes) destacan la importancia de los sistemas de alerta para salvar vidas.
No fue sino que hasta que estábamos ya afuera que lo empezamos a sentir
Un escritor venezolano describe cómo la alerta en su teléfono le dio tiempo de evacuar antes de que el terremoto llegara.

En la noche del miércoles, mientras la tierra se sacudía bajo Venezuela, California y Japón casi al mismo tiempo, millones de teléfonos vibraron con una advertencia que viajó a la velocidad de la luz, adelantándose a las ondas destructivas. Esos segundos —frágiles, decisivos— son el fruto de décadas de ciencia sísmica y de una infraestructura tecnológica que hoy alcanza a más de 2.500 millones de personas en todo el mundo. La historia de estos sistemas es también la historia de una humanidad que aprende, lentamente, a escuchar lo que la tierra anuncia antes de que hable con toda su fuerza.

  • Dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron Venezuela en una sola noche, los más poderosos en más de un siglo, mientras Filipinas contaba 37 muertos por un sismo propio.
  • En Caracas, familias enteras salieron corriendo de sus casas guiadas por una alerta en sus teléfonos Android, sin que Venezuela cuente con un sistema nacional de alerta sísmica propio.
  • Google, el USGS y el sistema japonés S-Net operan en paralelo, usando acelerómetros, sismómetros y cables submarinos para detectar las primeras ondas sísmicas y transmitir avisos antes de que lleguen las destructivas.
  • El sistema no es universal ni infalible: quienes viven sobre el epicentro reciben segundos de advertencia o ninguno, y la cobertura en zonas rurales sigue siendo desigual.
  • Pese a sus límites, los sistemas de alerta temprana ya han demostrado que unos pocos segundos bastan para ponerse a salvo, y su expansión global continúa acelerándose.

A las nueve de la noche del miércoles, millones de teléfonos vibraron en Venezuela, California y Japón con una advertencia que llegó antes que el temblor. En Caracas, Pericles Sánchez, escritor de 39 años, recibió la alerta en su Android y salió corriendo con su familia. "No fue sino que hasta que estábamos ya afuera que lo empezamos a sentir", contó. Su casa quedó intacta. Desde Bogotá, el venezolano Diógenes López vio la alerta, amplió el mapa y esperó noticias de su hermana. Cuando llegó el mensaje de que la familia estaba bien, el alivio vino acompañado de una preocupación más profunda: Venezuela, dijo, "no tiene esa cultura sísmica como la de otros países, como Chile o Japón".

Los sistemas de alerta temprana son relativamente recientes. México fue pionero en 1991; hoy decenas de países los operan. El sistema de Google Android, lanzado en 2020 con 250 millones de usuarios, cubre hoy a más de 2.500 millones de personas y envía alertas por unos 60 terremotos al mes. En Estados Unidos, ShakeAlert del USGS protege California, Oregon y Washington desde 2019, y el miércoles alertó a más de 4 millones de personas. Japón, marcado por el desastre de 2011, construyó S-Net, una red de cables y sensores submarinos que adelanta las alertas de tsunami hasta 20 minutos.

La lógica científica es precisa: los terremotos generan primero ondas P, rápidas pero leves, y luego ondas S y L, más lentas y devastadoras. Los sistemas detectan las primeras y transmiten la advertencia a la velocidad de la luz antes de que lleguen las segundas. Los acelerómetros de los teléfonos Android —los mismos que rotan la pantalla— participan en esa red de detección colectiva. Pero la ventaja tiene un límite: quienes viven sobre el epicentro reciben segundos de advertencia, o ninguno. El sistema no es perfecto. Sin embargo, en los segundos que proporciona, las vidas se salvan.

A las nueve de la noche del miércoles, mientras la tierra se movía bajo Venezuela, California y Japón casi simultáneamente, millones de teléfonos celulares vibraron con un mensaje que llegó segundos antes del temblor. Esos avisos —transmitidos a la velocidad de la luz, mucho más rápido que cualquier onda sísmica— dieron a las personas tiempo suficiente para correr hacia una puerta, alejarse de una ventana, buscar refugio bajo una mesa. En un país como Venezuela, donde no existe un sistema nacional de alerta temprana, la tecnología de Google funcionó de todas formas, alertando a residentes minutos antes de que llegaran los dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron la nación el miércoles por la noche. Fueron los sismos más fuertes en más de un siglo.

Pericles Sánchez, un escritor de 39 años en Caracas, recibió la advertencia en su teléfono Android y tuvo tiempo de salir corriendo de su casa con su familia. "No fue sino que hasta que estábamos ya afuera que lo empezamos a sentir", contó después. Su hogar no sufrió daños. Diógenes López, un migrante venezolano de 36 años que ahora vive en Bogotá, vio la alerta en su teléfono y supo de inmediato que algo grave había ocurrido en su país. Amplió el mapa, vio dónde estaba el epicentro, y pensó en lo peor. Su hermana finalmente logró enviarle un mensaje: la familia estaba a salvo. López, quien vivió en Chile donde la cultura de preparación sísmica es profunda, sintió la ansiedad de saber que Venezuela carece de esa infraestructura. "Venezuela es un país que no tiene cultura sísmica", dijo, "no tenemos esa cultura sísmica como la de otros países, como Chile o Japón".

Los sistemas de alerta temprana para terremotos son relativamente nuevos en el mundo, aunque se han expandido con rapidez. El primero se lanzó públicamente en México en 1991, y hoy docenas de naciones cuentan con ellos: Estados Unidos, Japón, Turquía, Rumania, China, Italia y Taiwán, entre otros. El sistema de Google Android, lanzado en 2020, ha crecido de manera exponencial. Ese año, 250 millones de personas recibieron alertas. Hoy, más de 2.500 millones de personas tienen acceso a ellas, según Richard Allen, director del Laboratorio de Sismología de Berkeley. El sistema envía alertas sobre aproximadamente 60 terremotos cada mes a un promedio de 18 millones de teléfonos.

En Estados Unidos, el Servicio Geológico opera ShakeAlert, un sistema lanzado en 2019 que cubre California, Oregon y Washington. Desde su inicio, ha enviado 6,8 millones de alertas por 194 terremotos. Cuando el sismo del miércoles golpeó, más de 4 millones de personas recibieron una alerta. Robert de Groot, científico del USGS, explicó la lógica detrás de tener múltiples sistemas: "Siempre es bueno tener más de una forma de recibir alertas. Es la razón por la que llevas un neumático de repuesto en el auto o llevas algunos billetes pequeños en la cartera, porque el cajero automático podría no funcionar".

Japón posee el sistema más sofisticado del mundo. Después del terremoto de magnitud 9,0 de 2011 y el tsunami subsecuente que mató a más de 22.000 personas y causó la fusión catastrófica de la nucleoeléctrica de Fukushima Daiichi, el país amplió su infraestructura de alerta. La Red de Observación del Fondo Marino para Terremotos y Tsunamis, conocida como S-Net, utiliza miles de kilómetros de cables y sensores submarinos para monitorear directamente la zona de subducción donde las placas tectónicas entran en fricción. Este sistema ha aumentado los tiempos de advertencia en unos 20 segundos y ha hecho que las alertas de tsunami sean hasta 20 minutos más rápidas.

La ciencia detrás de estos sistemas es elegante. Los terremotos generan varios tipos de ondas sísmicas. Las ondas P viajan rápido pero causan vibraciones pequeñas. Luego vienen las ondas S, más lentas y mucho más peligrosas, que crean el movimiento de sacudida destructivo. Las ondas L llegan al final y son las más destructivas de todas. El sistema de Google Android utiliza los acelerómetros de los teléfonos celulares —los mismos sensores que giran la pantalla cuando inclinas el dispositivo— para detectar esas ondas P iniciales. Cuando un teléfono Android inmóvil detecta una onda P, envía una señal al centro de detección de Google, que analiza datos de otros teléfonos en la región. Esos datos aportados por los usuarios se usan para confirmar el terremoto y enviar alertas antes de que lleguen las ondas S destructivas.

La mayoría de los sistemas nacionales funcionan de manera similar, usando sismómetros y otros sensores para detectar las ondas iniciales, transmitiendo esa información a redes regionales en cuestión de segundos. Si la intensidad alcanza cierto umbral, se envían alertas a través de múltiples canales: sistemas de Alertas Inalámbricas de Emergencia, aplicaciones telefónicas, sistemas de alarma pública. Pero existe una limitación fundamental: cuanto más cerca se esté del epicentro, más corto es el tiempo de advertencia. Las señales electrónicas viajan a la velocidad de la luz, mucho más rápido que las ondas sísmicas, pero esa ventaja desaparece cuando el terremoto ocurre debajo de ti. Las personas más cercanas al epicentro tendrán los tiempos de advertencia más cortos, o quizá ni siquiera reciban la advertencia hasta que ya haya comenzado el fuerte sacudimiento. La gente más alejada puede tener más tiempo, aunque por lo general son solo segundos. Algunos residentes en zonas rurales podrían no recibir ninguna alerta. Otros podrían recibir múltiples alertas por el mismo evento. El sistema no es perfecto, pero funciona. Y en los segundos que proporciona, las vidas se salvan.

Venezuela es un país que no tiene cultura sísmica… no tenemos esa cultura sísmica como la de otros países, como Chile o Japón
— Diógenes López, migrante venezolano
Siempre es bueno tener más de una forma de recibir alertas. Es la razón por la que llevas un neumático de repuesto en el auto o llevas algunos billetes pequeños en la cartera, porque el cajero automático podría no funcionar
— Robert de Groot, científico del USGS
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué un país como Venezuela, sin un sistema nacional, logró alertar a sus ciudadanos?

Model

Google Android funciona independientemente de los gobiernos. Usa los acelerómetros de millones de teléfonos celulares como una red de sensores distribuida. Si suficientes teléfonos detectan el movimiento inicial, el sistema puede confirmar el terremoto y enviar alertas antes de que lleguen las ondas destructivas.

Inventor

Entonces, ¿la tecnología privada está llenando un vacío que los gobiernos no pueden llenar?

Model

En algunos lugares, sí. Pero no es una solución completa. Venezuela carece de la infraestructura de sismómetros profesionales que otros países tienen. Google funciona, pero es un complemento, no un reemplazo.

Inventor

¿Cuál es la diferencia entre lo que hace Google y lo que hace Japón con S-Net?

Model

Google depende de teléfonos celulares en tierra. S-Net tiene miles de kilómetros de cables y sensores submarinos directamente en la zona de subducción, donde ocurren los terremotos. Japón invirtió en infraestructura permanente después de 2011. Es mucho más sofisticado, pero también mucho más caro.

Inventor

¿Entonces los segundos de advertencia realmente salvan vidas?

Model

Sí. Pericles Sánchez en Caracas tuvo tiempo de sacar a su familia de la casa. Su hogar no sufrió daños. Esos segundos son la diferencia entre estar bajo una estructura que colapsa y estar afuera. No siempre es suficiente, pero es algo.

Inventor

¿Qué pasa con las personas más cercanas al epicentro?

Model

Están en desventaja. Las ondas sísmicas viajan rápido, pero no tan rápido como las señales electrónicas. Si estás directamente encima del epicentro, la advertencia llega cuando el temblor ya ha comenzado. O no llega en absoluto.

Inventor

¿Entonces el sistema es más útil para quienes están lejos?

Model

Exactamente. Es como una tormenta: cuanto más lejos estés del rayo, más tiempo tienes para oír el trueno. Los que están lejos pueden tener segundos preciosos. Los que están cerca tienen casi nada.

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