En agosto de 2026, cinco startups vietnamitas de inteligencia artificial y robótica recibieron US$255.000 de manos de Qualcomm Technologies durante el foro InnoEx, un gesto que trasciende la simple entrega de premios: es el reconocimiento de que Vietnam ha dejado de ser solo una fábrica del mundo para convertirse en un laboratorio de ideas. Detrás de cada proyecto ganador late una confluencia de voluntad política, inversión extranjera y talento local que lleva años gestándose en silencio, y que ahora comienza a hablar en el idioma universal de las patentes y los mercados globales.