En el Golfo Pérsico, meses de confrontación militar y tensión diplomática han llegado a un punto de declaración formal: el presidente del Parlamento iraní Mohamad Baqer Qalibaf afirmó ante la prensa que Irán ha salido victorioso —tanto en el campo de batalla como en la mesa de negociaciones— frente a lo que Teherán describe como una agresión conjunta de Estados Unidos e Israel iniciada el 28 de febrero. La historia que Irán narra es la de una nación que resistió, respondió con fuerza sin precedentes y condicionó el retorno a la normalidad regional a concesiones sustanciales de sus adversarios.