Todo cuanto se encuentra en el epicentro se convierte en polvo
En una cumbre de seguridad celebrada en Kazajistán, Vladimir Putin anunció la producción en serie del misil hipersónico Oreshnik, empleado por primera vez contra Ucrania días atrás, y lo presentó como respuesta inevitable a lo que describió como provocaciones occidentales. Con una velocidad que lo haría indetectable para los sistemas antimisiles y un poder destructivo equiparado al de una bomba nuclear, el arma encarna la lógica de disuasión que Moscú proyecta en un conflicto que, según sus propias palabras, no tiene intención de desescalar. La historia registra este momento como uno más en la larga cadena de umbrales que las guerras modernas cruzan antes de que el mundo decida cuánto está dispuesto a tolerar.
- Putin equipara un ataque masivo con el Oreshnik a una detonación nuclear, elevando de golpe el umbral retórico del conflicto.
- El misil viaja entre 2,5 y 3 kilómetros por segundo, una velocidad que Moscú afirma hace imposible su intercepción por cualquier defensa existente.
- Rusia identifica ya nuevos objetivos en Ucrania —instalaciones militares, industria de defensa y centros de decisión en Kiev— para futuros ataques con el Oreshnik.
- Putin asegura que Rusia fabrica diez veces más sistemas de misiles que toda la OTAN junta, con un incremento del 25-30 % previsto para el próximo año.
- La escalada responde, según el Kremlin, al uso de misiles occidentales ATACMS y Storm Shadow contra territorio ruso en los días previos al anuncio.
Vladimir Putin confirmó esta semana el inicio de la producción en serie del Oreshnik, un misil balístico hipersónico que sus fuerzas armadas estrenaron en combate hace poco más de una semana sobre territorio ucraniano. Lo hizo durante una cumbre de seguridad en Kazajistán, donde describió el arma con una contundencia calculada: todo lo que queda en el epicentro de su explosión «se convierte, de hecho, en polvo», y un bombardeo masivo con estos proyectiles tendría efectos comparables a los de una bomba nuclear.
La velocidad del misil —entre 2,5 y 3 kilómetros por segundo— es, según Putin, lo que lo hace prácticamente invisible para cualquier sistema de defensa antimisiles. El presidente ruso enmarcó el desarrollo del arma como una respuesta forzada a los ataques con misiles estadounidenses ATACMS y británicos Storm Shadow contra infraestructuras militares rusas en los diez días previos. «A pesar de nuestras advertencias, se llevaron a cabo ataques contra nuestro territorio», señaló, insistiendo en que Rusia «se vio obligada» a probar el Oreshnik en condiciones reales.
Putin dejó clara la intención de continuar. El Ministerio de Defensa y el Estado Mayor ya trabajan en la identificación de nuevos objetivos en Ucrania: instalaciones militares, empresas de la industria de defensa y centros de toma de decisiones en Kiev. Paralelamente, afirmó que Rusia produce diez veces más sistemas de misiles que todos los países de la OTAN en conjunto, y que esa cifra crecerá entre un 25 y un 30 por ciento el próximo año.
La confirmación de la producción en serie del Oreshnik marca un punto de inflexión en la retórica de Moscú. El misil se convierte en el eje de una estrategia de disuasión que Putin proyecta con creciente intensidad, mientras sus declaraciones apuntan a que la escalada militar, lejos de moderarse, podría profundizarse en los meses venideros.
Vladimir Putin confirmó esta semana que Rusia ha iniciado la producción en serie del Oreshnik, un misil balístico hipersónico que sus fuerzas armadas utilizaron por primera vez hace poco más de una semana para atacar territorio ucraniano. Durante su intervención en una cumbre de seguridad en Kazajistán, el presidente ruso describió el arma con términos que subrayan su potencia destructiva: aseguró que todo cuanto se encuentra en el epicentro de una explosión causada por este proyectil "se convierte, de hecho, en polvo", y equiparó los efectos de un bombardeo masivo con estos misiles a los de una bomba nuclear.
La velocidad del Oreshnik —entre 2,5 y 3 kilómetros por segundo— es, según Putin, su característica más decisiva. A esa velocidad, afirmó, el misil resulta indetectable para los sistemas de defensa antimisiles enemigos. El líder ruso presentó el desarrollo y despliegue del arma como una respuesta forzada a lo que describió como provocaciones occidentales. Específicamente, señaló los ataques llevados a cabo en los diez días previos contra infraestructuras militares rusas utilizando misiles estadounidenses ATACMS y británicos Storm Shadow. "A pesar de nuestras advertencias sobre el peligro de una escalada del conflicto, se llevaron a cabo ataques contra nuestro territorio", constató Putin, quien insistió en que Rusia "se vio obligada" a probar el nuevo misil en condiciones reales de combate.
En su declaración, Putin dejó clara la intención de continuar con esta línea de respuesta. Advirtió que el Ministerio de Defensa y el Estado Mayor ruso están identificando objetivos para futuros ataques con el Oreshnik en territorio ucraniano. Esos objetivos, precisó, podrían incluir instalaciones militares, empresas vinculadas a la industria de defensa y centros de toma de decisiones en Kiev. "Por supuesto, responderemos a los ataques que se llevan a cabo contra el territorio ruso con misiles de largo alcance", afirmó de manera categórica.
Más allá de la presentación del nuevo arma, Putin utilizó la ocasión para hacer una afirmación sobre la capacidad industrial militar rusa que, de ser cierta, tendría implicaciones significativas para el equilibrio de fuerzas en el conflicto. Aseguró que Rusia produce diez veces más sistemas de misiles y equipos relacionados que la totalidad de los países de la OTAN en conjunto. Añadió que esa producción aumentará entre un 25 y un 30 por ciento durante el próximo año. La cifra, aunque no fue acompañada de datos verificables en su intervención, representa una afirmación de superioridad industrial que Putin ha repetido en múltiples ocasiones.
El presidente ruso también enfatizó que el Kremlin posee información detallada sobre los suministros de armamento occidental a Ucrania. "Sabemos cuántos sistemas de armamento tiene el enemigo potencial, dónde están ubicados exactamente, cuántas armas se han entregado a Ucrania y cuántas se planea entregar", declaró. Esta aseveración, aunque no fue respaldada con pruebas concretas, forma parte de la narrativa que Putin ha construido para justificar tanto el desarrollo de nuevas armas como la continuidad de las operaciones militares rusas.
La confirmación de la producción en serie del Oreshnik marca un punto de inflexión en la retórica de Moscú sobre sus capacidades militares. El misil, presentado como prácticamente invulnerable a las defensas existentes, se convierte en un elemento central de la estrategia de disuasión que Putin intenta proyectar. Al mismo tiempo, sus declaraciones sobre la capacidad de respuesta rusa y la intención de continuar atacando objetivos en Ucrania sugieren que la escalada militar, lejos de disminuir, podría intensificarse en los próximos meses.
Citas Notables
A pesar de nuestras advertencias sobre el peligro de una escalada del conflicto, se llevaron a cabo ataques contra nuestro territorio— Vladimir Putin
Por supuesto, responderemos a los ataques que se llevan a cabo contra el territorio ruso con misiles de largo alcance— Vladimir Putin
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué Putin eligió este momento exacto para confirmar públicamente la producción en serie del Oreshnik?
Porque necesitaba responder a algo inmediato. Los ataques con ATACMS y Storm Shadow contra territorio ruso en los días previos le dieron la justificación que buscaba. Anunciar el arma en una cumbre internacional amplifica el mensaje: no es solo para Ucrania, es para que occidente lo escuche.
¿Cuán creíble es la afirmación de que Rusia produce diez veces más misiles que toda la OTAN?
Es difícil verificarla sin acceso a datos clasificados. Pero lo importante no es si es exacta al dígito. Lo importante es que Putin la dice en público, en una cumbre, como si fuera un hecho establecido. Eso es parte de la guerra de narrativas.
¿Qué significa realmente cuando dice que el Oreshnik es "indetectable"?
Significa que viaja tan rápido que los sistemas de defensa actuales no tienen tiempo de reaccionar. No es invisible en el sentido literal. Es que la velocidad es el escudo. Eso es lo que lo hace diferente de otros misiles.
¿Es la comparación con una bomba nuclear una exageración retórica o una descripción técnica?
Es ambas cosas. Técnicamente, el impacto de un misil hipersónico concentrado es devastador. Pero al compararlo con una bomba nuclear, Putin está hablando al público, no a ingenieros. Está diciendo: esto es tan poderoso que no hay defensa.
¿Qué nos dice sobre la estrategia rusa el hecho de que nombre objetivos específicos en Kiev?
Que está siendo deliberadamente explícito. No es una amenaza velada. Es decir: sabemos dónde están vuestros centros de decisión, sabemos dónde está vuestra industria de defensa, y tenemos el arma para golpearlos. Es intimidación de estado a estado.