Es muy duro dejar el territorio donde uno nace y crece
La comunidad ha perdido 600 metros de costa en cuatro décadas y se ha reubicado tres veces desde 1998 por inundaciones relacionadas con El Niño. Investigadores de la Universidad Nacional pronostican aumentos del nivel del mar de 30 a 60 centímetros durante El Niño, generando inundaciones de 20 metros o más.
- Comunidad de 500 habitantes afrodescendientes en Isla Punta Soldado
- 600 metros de costa perdidos en cuarenta años
- Reubicaciones forzadas en 1998, 2011 y 2020
- Pronóstico de aumento del nivel del mar de 30 a 60 centímetros durante El Niño
- El Niño pronosticado para finales de 2023 o principios de 2024
Científicos advierten que El Niño pronosticado para finales de 2023 podría ser catastrófico para la comunidad afrodescendiente de Isla Punta Soldado en el Pacífico colombiano, causando erosión costera severa y desplazamiento de 500 habitantes.
Michel Sinisterra tiene diecinueve años y estudia agronomía en la Universidad del Pacífico. Nació en la Isla Punta Soldado, en el Pacífico colombiano, donde creció comiendo borojó y sudado de camarón. Ahora, cuando mira hacia la playa de su infancia, siente tristeza. En los últimos cuarenta años, la comunidad afrodescendiente que habita esta isla ha visto desaparecer aproximadamente seiscientos metros de tierra bajo el agua.
Desde 2019, investigadores del grupo Oceánicos de la Universidad Nacional de Colombia han estado estudiando cómo el mar está devorando lentamente a Punta Soldado. Han recolectado datos, modelado olas y corrientes, y trabajado con la comunidad para entender qué está sucediendo. Sus conclusiones son claras: los momentos de mayor erosión, inundación y pérdida de sedimentos coinciden con el fenómeno de El Niño, ese patrón climático que calienta las aguas del Pacífico y altera el nivel del mar. Las agencias meteorológicas predicen que El Niño regresará en la segunda mitad de 2023 o principios de 2024. Para Punta Soldado, esto podría ser catastrófico.
La isla alberga una comunidad de aproximadamente quinientas personas, todos pescadores afrodescendientes cuyas familias llegaron hace más de cien años desde diferentes puntos del Pacífico. Doña Gladys Romero Caicedo, representante legal del consejo comunitario, ha vivido toda su vida aquí. En las últimas décadas, su comunidad ha tenido que mudarse tres veces: en 1998, en 2011 y en 2020. Cada reubicación fue forzada por el agua que subía y no se detenía. Breynner Obregón Caicedo, de treinta años, trabaja en turismo y es uno de los líderes comunitarios. Su propia familia fue desplazada por las inundaciones recientes. Dice que El Niño lo llena de tristeza, pero también reconoce que Punta Soldado ha sido un refugio: la comunidad no ha sufrido desplazamiento forzado por conflicto armado ni ha estado atrapada en la violencia que azota a Buenaventura, una de las ciudades más violentas del continente.
Ahora enfrentan una batalla diferente. Los investigadores de la Universidad Nacional, liderados por Natalia Zapata Delgado y Johann Khamil Delgado Gallego, han modelado lo que sucederá cuando El Niño regrese. Pronostican que el nivel del mar aumentará entre treinta y sesenta centímetros en el Pacífico tropical. Esto significa olas más grandes, hasta de metro y medio de altura, con más fuerza para arrastrar sedimentos y erosionar la costa. Las inundaciones podrían alcanzar veinte metros o más tierra adentro. En 1998, durante el último El Niño fuerte, el nivel subió treinta y cinco centímetros y el agua llegó hasta el centro del pueblo, a cien metros de la playa. Los investigadores advierten que dos meses de mareas altas, que ocurren típicamente en octubre y noviembre en la bahía de Buenaventura, serían suficientes para destruir la infraestructura del pueblo. Además, varias hectáreas de manglares han muerto en inundaciones recientes. Obregón las llama ahora el cementerio de mangle.
Pero hay un atisbo de esperanza en el ciclo natural. En 2020, durante las inundaciones más severas, la playa del sur de la isla desapareció completamente. Sinisterra recuerda ese momento como uno sin esperanza. Sin embargo, cuando llegó el fenómeno de La Niña en 2021, algo inesperado ocurrió: la playa volvió. Los investigadores calculan que se recuperaron alrededor de ciento cincuenta metros de costa. Las aves migratorias también regresaron en números asombrosos: de quinientas en 2020 a cinco mil en 2021 durante los mismos meses. Esta recuperación inspiró a jóvenes como Sinisterra y Obregón a formar un grupo llamado Playa Viva, enfocado en promover turismo comunitario y mejorar la calidad de vida mientras protegen el medio ambiente.
Los investigadores advierten, sin embargo, que esta recuperación podría no ser permanente. Punta Soldado es una isla barrera, cuya topografía cambia constantemente con las corrientes. El equipo de la Universidad Nacional propone soluciones basadas en la naturaleza: barreras permeables construidas con materiales locales como madera, mallas de pesca y plásticos. Estas estructuras reducen el impacto de las olas y la pérdida de sedimentos sin afectar el flujo de corrientes ni otras funciones del ecosistema. Estudios en el sudeste asiático muestran que funcionan. En Punta Soldado solo se ha realizado una prueba piloto con una barrera de dos por tres metros. Con fondos suficientes, podrían instalarse más en cuestión de meses.
La solución más simple sería reubicar a la comunidad, pero sus habitantes se niegan. Sinisterra dice que es muy duro dejar el territorio donde nacieron y crecieron. Doña Gladys insiste en que quieren mejorar su playa, que no quieren irse, que se sienten bien en su comunidad. El consejo comunitario y Playa Viva están buscando formas de adaptarse al cambio climático, desarrollar planes de gestión de riesgo y crear nuevas oportunidades económicas. Pero los investigadores saben que si nada cambia, en un futuro no muy lejano, el mar terminará ganando.
Citações Notáveis
Uno se siente un poco triste cuando ve que su playa y su isla van desapareciendo— Michel Sinisterra, estudiante de agronomía de 19 años
Ya nos hemos visto afectados por el fenómeno de El Niño y pues es algo que lo llena a uno de mucha tristeza— Breynner Obregón Caicedo, líder comunitario
Queremos mejorar nuestra playa. Porque no queremos irnos, nosotros nos sentimos bien en nuestra comunidad— Doña Gladys Romero Caicedo, representante legal del consejo comunitario
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué esta isla en particular es tan vulnerable a El Niño cuando otras comunidades costeras parecen resistir mejor?
Punta Soldado es una isla barrera, lo que significa que su forma y posición cambian constantemente con las corrientes. No tiene la estabilidad geológica de otras costas. Además, está en el Pacífico tropical donde El Niño tiene efectos más directos sobre el nivel del mar.
La comunidad ha sido reubicada tres veces en veinticinco años. ¿Por qué no simplemente se van?
Porque esto no es solo tierra. Es donde nacieron, donde sus abuelos pescaban, donde conocen cada corriente y cada especie de pez. Abandonar Punta Soldado significaría perder una forma de vida, una cultura, una identidad que ha existido más de cien años.
Los investigadores mencionan barreras permeables. ¿Realmente funcionan o es solo una esperanza?
Han funcionado en otros lugares del mundo. Pero aquí solo han hecho una prueba pequeña. Lo que falta es dinero y voluntad política para escalarla. Si tuvieran recursos, podrían instalar más barreras en meses.
¿Qué pasó en 2021 que cambió el ánimo de la comunidad?
La playa volvió. Después de desaparecer completamente en 2020, cuando llegó La Niña, la naturaleza recuperó ciento cincuenta metros de costa. Eso les mostró que no todo está perdido, que hay ciclos, que hay posibilidad de adaptación.
¿El cambio climático está haciendo que El Niño sea peor?
Sí. Los expertos dicen que el calentamiento global está aumentando la frecuencia, intensidad y duración de estos fenómenos extremos. Lo que antes era un ciclo predecible ahora es más impredecible y más severo.
¿Qué necesita realmente esta comunidad para sobrevivir?
Datos, fondos, tecnología, pero también reconocimiento. Necesitan que el gobierno y el mundo entiendan que no son víctimas pasivas. Están buscando soluciones, creando oportunidades con turismo comunitario, organizándose. Solo necesitan apoyo.