La lotería Powerball no distingue entre ciudadanos e indocumentados a la hora de vender boletos ni de entregar premios, pero ganar millones sin estatus migratorio regular abre un camino lleno de obstáculos financieros y legales que el azar no puede resolver. Como recuerda el abogado de inmigración Haim Vasquez, las reglas del juego permiten participar a cualquiera, pero el sistema bancario y el migratorio tienen sus propias lógicas, indiferentes a la fortuna. Un premio de lotería puede cambiar una cuenta bancaria, pero no cambia una orden de deportación.