En las aulas y laboratorios de la Universidad Nacional Autónoma de México, un equipo de investigadores ha puesto nombre científico a una costumbre que millones practican cada noche sin medir sus consecuencias: mirar el celular antes de dormir. Lo que parece un gesto trivial es, en realidad, una instrucción errónea que el cerebro obedece con precisión biológica, suprimiendo la melatonina, fragmentando el sueño y erosionando, con el tiempo, la memoria, la atención y la salud del cuerpo entero. La ciencia no prohíbe; advierte que cada pantalla encendida en la oscuridad le cuenta al organismo una