Psicóloga: se puede engañar a la pareja estando completamente enamorado

Se puede amar profundamente y aun así ser infiel
La psicóloga Marcela Cifredo desafía la creencia de que el amor y la traición son automáticamente incompatibles.

Desde la psicología, Marcela Cifredo propone una verdad incómoda: el amor y la traición pueden coexistir en el mismo corazón. A través del programa Somos Estupendas, la experta invita a mirar la infidelidad no como una prueba de desamor, sino como una expresión de la complejidad emocional humana, donde la disonancia cognitiva revela cuánto nos cuesta ser coherentes con nuestros propios valores. Comprender no es absolver, pero sí es el primer paso hacia una conversación más honesta sobre lo que realmente ocurre dentro de las relaciones.

  • La afirmación de que se puede amar y engañar al mismo tiempo sacude una de las certezas más arraigadas sobre las relaciones de pareja.
  • Quienes cometen una infidelidad a menudo entran en shock ante su propia conducta, atrapados entre sus valores declarados y sus acciones reales.
  • La disonancia cognitiva actúa como un mecanismo de defensa: el cerebro racionaliza, justifica y protege la autoimagen para aliviar la culpa.
  • El juicio social severo amplifica el malestar interno, convirtiendo la vergüenza en una carga que dificulta cualquier proceso de reparación genuina.
  • Cifredo propone desplazar el debate desde la condena moral hacia la comprensión psicológica, abriendo espacio para conversaciones que rara vez se tienen con honestidad.

La infidelidad genera dolor, incomprensión y la sensación de que algo irreparable se ha roto. Pero la psicóloga Marcela Cifredo, colaboradora del programa Somos Estupendas, desafía la ecuación más extendida: si te engaña, no te quiere. Según ella, es posible traicionar a la pareja mientras se la ama genuinamente, no en todos los casos, pero sí en muchos.

Lo que ocurre en la mente de quien engaña tiene nombre: disonancia cognitiva. Es el choque entre los valores que uno sostiene —fidelidad, honestidad— y las acciones que los contradicen. Ese conflicto interno genera culpa, incomodidad y una necesidad urgente de justificar lo ocurrido. El cerebro busca proteger la imagen que uno tiene de sí mismo, y muchas personas se preguntan, atónitas, cómo pudieron hacer algo que creían incapaz de hacer.

Cifredo advierte que este fenómeno se intensifica en sociedades donde el juicio moral es severo. La persona no solo carga con la culpa, sino con la vergüenza de sentir que su acción la define por completo. Esa presión externa multiplica el malestar.

Su mensaje incomoda porque tambalea certezas: si el amor y la traición pueden coexistir, el dolor de una infidelidad no prueba que nunca hubo amor real. Aun así, la psicóloga es clara: entender la complejidad no equivale a justificar el daño. Hablar de infidelidad desde la psicología no es defenderla, sino comprenderla. Y comprender, aunque no sea lo mismo que perdonar, es el primer paso para que alguien pueda cambiar.

La infidelidad duele. Genera incomprensión, juicio social, la sensación de que algo fundamental se ha roto. Pero la psicóloga Marcela Cifredo, colaboradora del programa divulgativo Somos Estupendas, plantea una pregunta que desafía lo que muchos dan por sentado: ¿y si el amor y la traición no fueran automáticamente incompatibles?

La respuesta de Cifredo es directa. Sí, es posible engañar a la pareja mientras se la ama profundamente. No en todos los casos de infidelidad, aclara, pero en muchos otros. Hay personas que cuidan a su pareja día a día, que sienten un amor genuino por ella, y aun así cometen una infidelidad. Esta afirmación choca contra la creencia más extendida: si te engaña, no te quiere. Pero la realidad emocional humana, según Cifredo, es más compleja que esa ecuación simple.

Lo que ocurre en la mente de quien traiciona tiene un nombre preciso en psicología: disonancia cognitiva. Es el malestar que surge cuando alguien sostiene ciertos valores —la fidelidad, la honestidad— pero realiza acciones que los contradicen. Ese choque interno genera incomodidad, culpa, la necesidad urgente de justificar lo que pasó. El cerebro intenta suavizar la contradicción, racionalizar el comportamiento, proteger la imagen que uno tiene de sí mismo. Muchas personas entran en shock al enfrentarse a su propia conducta, preguntándose cómo pudieron hacer algo que creían que nunca harían.

Cifredo señala que este fenómeno es especialmente intenso en sociedades donde el juicio moral hacia la infidelidad es severo. La persona no solo lidia con la culpa real, sino con la vergüenza social, con la idea de que su acción la define completamente. Esa presión externa amplifica el malestar interno.

Pero el mensaje de Cifredo genera incomodidad precisamente porque desafía un marco emocional que muchos consideran inamovible. Si aceptamos que se puede amar y engañar simultáneamente, se tambalea la certeza de que el dolor de una infidelidad significa que nunca hubo amor real. Sin embargo, la psicóloga es clara: entender la complejidad no significa justificar el daño. Lo que sí permite es abrir conversaciones necesarias sobre temas que rara vez se abordan con honestidad.

Esas conversaciones tocan la diferencia entre amor, deseo y comportamiento. Tocan las expectativas irreales que depositamos en la pareja, como si una sola persona pudiera satisfacer todas nuestras necesidades emocionales y sexuales. Tocan el papel que juegan la culpa y la autoimagen en cómo las personas intentan reparar el daño después. Y, sobre todo, tocan la idea de que hablar de infidelidad desde la psicología no es defenderla, sino comprenderla. Porque comprender no es lo mismo que perdonar, pero es el primer paso para que alguien pueda cambiar.

Hay muchísimas personas que están completamente enamoradas, que aman a su pareja, que en el día a día la cuidan y aun así son infieles
— Marcela Cifredo, psicóloga
Cuando una persona tiene ciertos valores y hace un comportamiento que no va en consonancia con estos valores, eso genera un malestar porque pierdes ese equilibrio
— Marcela Cifredo, psicóloga
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Entonces estás diciendo que alguien puede estar completamente enamorado y aun así traicionar a su pareja?

Model

Sí. No en todos los casos, pero en muchos. La gente tiende a pensar que el amor es un absoluto, que si realmente quisieras a alguien, simplemente no podrías engañarlo. Pero las emociones no funcionan así.

Inventor

¿Qué pasa en la cabeza de esa persona cuando comete la infidelidad?

Model

Hay una contradicción interna brutal. Alguien que se ve a sí mismo como fiel, honesto, que ama a su pareja, de repente hace algo que contradice completamente esa imagen. El cerebro entra en pánico.

Inventor

¿Pánico?

Model

Disonancia cognitiva. Es el malestar que surge cuando tus acciones chocan con tus valores. Genera culpa, incomodidad, y la mente intenta racionalizar lo que pasó para que el dolor sea soportable.

Inventor

Pero eso suena como si la persona se estuviera justificando a sí misma.

Model

Exactamente. Y es un mecanismo de defensa. No es consciente, no es deliberado. Es el cerebro intentando proteger la identidad de alguien que acaba de hacer algo que cree que nunca haría.

Inventor

¿Por qué tu mensaje genera tanto debate?

Model

Porque desafía la idea de que si te engañan, simplemente no te quieren. Eso es reconfortante porque es simple. Pero la realidad es más incómoda: el amor y la traición pueden coexistir. Y eso significa que el dolor de una infidelidad no borra automáticamente todo lo que vino antes.

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