Las barreras ni siquiera las impone el sistema, sino nosotras mismas, por miedo
Medellín enfrenta contaminación por más de 41 elementos químicos, metales pesados e hidrocarburos que generan riesgos de cáncer y afectan la salud respiratoria diaria. Aireo es un dispositivo transparente similar a un piercing nasal con filtración de tres niveles, reutilizable entre 15 y 20 usos, con capacidad comparable a mascarillas N95.
- Medellín contiene más de 41 elementos químicos y compuestos orgánicos en su aire
- Aireo es un dispositivo intranasal reutilizable con filtración de tres niveles, comparable a mascarillas N95
- El dispositivo permite retirar y reemplazar filtros después de 15 a 20 usos
- Ganó el XV Premio Nacional al Inventor Colombiano 2026 en la categoría Mujeres Inventoras
- La patente fue otorgada en 2024 por la Superintendencia de Industria y Comercio
Dos investigadoras del Instituto Tecnológico de Medellín desarrollaron Aireo, un dispositivo intranasal reutilizable que filtra partículas contaminantes del aire, ganando el XV Premio Nacional al Inventor Colombiano 2026 en la categoría Mujeres Inventoras.
El aire que respiran los habitantes de Medellín contiene más de cuarenta elementos químicos distintos. Metales pesados, hidrocarburos aromáticos policíclicos, partículas microscópicas de hollín y polvo: un cóctel tóxico que entra en los pulmones con cada inhalación, generado principalmente por los vehículos, las fábricas y la quema de materiales. Estos contaminantes están asociados con un riesgo elevado de cáncer y representan una amenaza constante para la salud respiratoria de la ciudad.
Erika Imbett, jefa del Departamento de Diseño del Instituto Tecnológico de Medellín, recuerda el momento en que decidió plantear un desafío a sus estudiantes. Era hace casi una década, durante la época del año en que los polvos del desierto del Sahara viajan miles de kilómetros hasta América, mezclándose con la contaminación local y creando condiciones aún más peligrosas. Imbett pidió a los jóvenes que exploraran qué sucedía con esas partículas en el aire y cómo afectaban la calidad de vida en la ciudad. Tres estudiantes—Valentina, Sofía y Estefanía—respondieron con una idea audaz: un purificador de aire tan pequeño que pudiera usarse dentro de las fosas nasales, prácticamente invisible para los demás.
Pero el proyecto se detuvo abruptamente. Durante una sesión de presentaciones, Imbett preguntó por Estefanía. Valentina le respondió que la estudiante había muerto la noche anterior. "Para mí eso fue una cosa devastadora, no me lo esperaba", recuerda la profesora. El semillero se paralizó. Pasaron dos años antes de que Imbett, junto con Eliana Zapata, ingeniera en diseño industrial y colega suya en el departamento, decidieran retomar el trabajo en memoria de Estefanía y del esfuerzo inicial del grupo de jóvenes.
Lo que comenzó como un boceto se convirtió en Aireo, un dispositivo que hoy ha ganado el XV Premio Nacional al Inventor Colombiano 2026 en la categoría Mujeres Inventoras. El aparato es una estructura transparente que se fija en la nariz, similar a un piercing nasal, con dos pequeñas carcasas a los lados que albergan un sistema de filtración de tres niveles. En su interior, cilindros sellados permiten retirar y reemplazar los filtros después de quince a veinte usos, lo que lo hace reutilizable a diferencia de las mascarillas convencionales. Su capacidad de filtración es comparable a la de las mascarillas N95, consideradas entre las más eficaces para protegerse de partículas contaminantes.
La investigación que llevó al diseño final no fue sencilla. Imbett y Zapata tuvieron que madurar la idea inicial, adaptándola a la morfología real de la nariz humana. Analizaron dispositivos similares existentes—tapones antirronquidos, filtros intranasales antialergias—pero descubrieron que ninguno tenía la capacidad de capturar partículas PM2.5, el tipo de material microscópico que buscaban filtrar. Debieron resolver cuestiones técnicas complejas sobre el tamaño de los filtros, su durabilidad, el riesgo de contaminación y el desecho responsable.
En 2024, después de años de investigación y desarrollo, la Superintendencia de Industria y Comercio otorgó la patente a Aireo, cuyos derechos pertenecen al ITM. El reconocimiento que acaban de recibir, según ambas investigadoras, es un tributo a Estefanía y al trabajo de casi una década. Pero el camino no termina aquí. Zapata y Imbett buscan ahora un socio comercial que desee producir y comercializar el dispositivo a escala, utilizando silicona de grado médico y moldes industriales. "Pudimos validar tamaños y filtros, pero necesitamos fabricar el dispositivo en una producción a escala para poder entregárselo a la gente", explica Zapata. "Lo que necesitamos es que llegue a una ciudad que, lastimosamente, es muy contaminada".
Para Imbett, este premio también representa algo más amplio: una oportunidad de demostrar a las mujeres jóvenes que es posible avanzar en la ciencia y la tecnología a pesar de las barreras que enfrentan. "Las mujeres en la ciencia tenemos un montón de limitantes. Aunque tengamos las mismas capacidades intelectuales, existen barreras. Pero este tipo de reconocimientos también les da a las chicas la posibilidad de creer que es posible saltarlas", afirma. Detrás de Aireo hay una filosofía de enseñanza que guía el trabajo en el ITM: que el diseño es una herramienta de transformación social, un medio para servir a la comunidad y resolver problemas que el Estado no alcanza a atender. En ese sentido, el dispositivo intranasal es más que una innovación técnica; es una expresión de compromiso con la vida en todas sus formas.
Notable Quotes
Para mí eso fue una cosa devastadora, no me lo esperaba— Erika Imbett, sobre el fallecimiento de la estudiante Estefanía
Lo que necesitamos es que llegue a una ciudad que, lastimosamente, es muy contaminada— Eliana Zapata, sobre la necesidad de producir Aireo a escala
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Cómo surge la idea de un filtro que se coloca dentro de la nariz? Parece muy específico.
Surgió de una pregunta que Erika les hizo a sus estudiantes hace casi diez años: qué pasaba con las partículas en el aire durante la época en que llegan los polvos del Sahara. Los jóvenes exploraron y propusieron algo radical: un purificador tan pequeño que fuera prácticamente invisible, que se usara dentro de las fosas nasales.
Y luego el proyecto se detuvo. ¿Qué pasó?
Una de las tres estudiantes principales, Estefanía, falleció. El semillero se paralizó. Pasaron años antes de que Erika y Eliana decidieran continuar el trabajo en su memoria, transformando ese boceto inicial en una solución real.
¿Por qué es tan difícil crear un filtro intranasal? ¿Qué obstáculos encontraron?
Tuvieron que resolver problemas que no parecen obvios: el tamaño exacto de los filtros para caber en la nariz, su durabilidad, cómo evitar que se contaminen, cómo desecharse responsablemente. Además, debían asegurar que capturara partículas PM2.5, algo que los dispositivos similares existentes no hacían.
El dispositivo es reutilizable. ¿Eso lo hace más accesible?
Sí. A diferencia de las mascarillas que se desechan, Aireo permite retirar y reemplazar los filtros después de quince a veinte usos. Eso reduce el desperdicio y el costo a largo plazo, aunque ahora necesitan encontrar un socio para producirlo a escala.
¿Qué significa que ganaran en la categoría de Mujeres Inventoras?
Reconoce específicamente los aportes de las mujeres a la ciencia y la tecnología. Para Erika, es importante porque visibiliza que las mujeres tienen las mismas capacidades intelectuales pero enfrentan barreras adicionales. Un premio así les muestra a las jóvenes que es posible saltarlas.