Productores de Medio Oriente mantienen cargas de petróleo y GNL pese a tensiones en Ormuz

Algunos superpetroleros apagaron sus transpondedores para cruzar invisibles
Los buques cargueros navegan el Golfo Pérsico sin ser detectados para evitar ataques durante las tensiones entre EE.UU. e Irán.

En el estrecho de Ormuz, arteria por la que circula un tercio del petróleo mundial, los buques siguen navegando a pesar de los ataques del 25 y 27 de junio que sacudieron la frágil tregua entre Washington y Teherán. Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Qatar e Irán continuaron cargando crudo y gas natural licuado, algunos superpetroleros con los transpondedores apagados para cruzar invisibles una de las vías marítimas más vigiladas del planeta. El acuerdo de cese de hostilidades anunciado el 28 de junio ofreció un respiro provisional, pero la pregunta que pende sobre los mercados es si la paz es lo bastante sólida para sostener el flujo de energía que el mundo da por sentado.

  • Los ataques del 25 y 27 de junio a un portacontenedores y un petrolero redujeron drásticamente el tráfico en el estrecho de Ormuz, poniendo en alerta a los mercados globales de energía.
  • Algunos superpetroleros apagaron sus transpondedores para cruzar el estrecho sin ser detectados, convirtiendo cada travesía en una apuesta silenciosa contra el riesgo de ataque.
  • El domingo 28, EE.UU. e Irán acordaron cesar hostilidades y reanudar negociaciones, lo que permitió que el tráfico retomara —con cautela— al día siguiente.
  • El Brent acumuló una caída del 10,6% en la semana previa, impulsada por el aumento de exportaciones desde el Golfo, aunque los ataques del fin de semana generaron un rebote momentáneo el lunes 29.
  • Los analistas advierten que el mercado está calibrado para una reapertura irregular del estrecho, pero que cualquier reescalada podría hacer que los precios actuales parezcan, en retrospectiva, demasiado bajos.

En el Golfo Pérsico, los buques cargueros siguieron navegando a finales de junio, pero no sin miedo. Tras los ataques del 25 y 27 de junio a un portacontenedores y un petrolero, el tráfico marítimo se ralentizó visiblemente. Aun así, los productores de Medio Oriente no detuvieron sus operaciones: algunos superpetroleros apagaron sus transpondedores para cruzar el estrecho de Ormuz sin ser detectados, transportando millones de barriles hacia mercados lejanos en un silencio calculado.

La tensión entre Washington y Teherán había escalado con represalias mutuas que amenazaban con desmoronar un acuerdo provisional. Pero el domingo 28 de junio, ambas potencias acordaron detener las hostilidades y reanudar negociaciones. El alivio fue casi inmediato: el lunes 29, un cuarto superpetrolero de gran capacidad fue visto cargando en la Terminal de Ras Tanura de Arabia Saudita, mientras otros tres ya navegaban en silencio con rumbo a destinos como Japón.

El volumen era menor que el de semanas anteriores —lejos de los 125 buques diarios previos al conflicto—, pero el tráfico no se había detenido. Irán, aprovechando una suspensión temporal de sanciones estadounidenses, cargó simultáneamente en sus dos terminales de la isla de Kharg por primera vez en casi una semana. Alrededor de 8 millones de barriles de crudo emiratí y qatarí salieron en cuatro superpetroleros durante el fin de semana, contribuyendo a una caída del 10,6% en el precio del Brent.

El gas natural licuado también se movía, con buques de QatarEnergy y ADNOC cumpliendo contratos hacia Kuwait, India y otros destinos. Los analistas estaban divididos: Tony Sycamore, de IG, señaló que el crudo tenía un precio razonable si se asumía una reapertura irregular del estrecho, pero advirtió que cualquier reescalada haría que esos precios parecieran simplemente demasiado baratos. Cada viaje era, en el fondo, un acto de fe en que la tregua sostendría.

En el Golfo Pérsico, donde un tercio del petróleo mundial cambia de manos, los buques cargueros siguen navegando. No sin miedo. A finales de junio, después de que atacaran un portacontenedores el jueves 25 y un petrolero el sábado 27, el tráfico marítimo se ralentizó visiblemente. Pero los productores de Medio Oriente no pararon. Siguieron cargando crudo y gas natural licuado, aunque con precaución: algunos superpetroleros apagaron sus transpondedores para cruzar el estrecho de Ormuz sin ser detectados, invisibles en el radar mientras transportaban millones de barriles hacia mercados lejanos.

La tensión entre Washington e Irán había escalado. Los ataques desencadenaron represalias mutuas que amenazaban con desmoronar un acuerdo de paz provisional frágil. Pero el domingo 28 de junio, un funcionario estadounidense anunció que ambas potencias habían acordado detener las hostilidades y reanudar negociaciones sobre esta vía navegable de importancia estratégica. El alivio fue casi inmediato. El lunes 29, un cuarto superpetrolero de gran capacidad—capaz de transportar 2 millones de barriles—fue visto cargando en la Terminal de Ras Tanura de Arabia Saudita. Otros tres ya habían zarpado, navegando en silencio, sus transpondedores desconectados. Uno de ellos, después de salir del estrecho, puso rumbo a Japón.

Dos superpetroleros más entraron en el estrecho el domingo 28 y atracaron en una terminal de los Emiratos Árabes Unidos para cargar crudo. El lunes 29, dos buques cisterna de productos petrolíferos y un navío cisterna de combustible más pequeño atravesaron la vía. El volumen era menor que el de la semana anterior, pero el tráfico seguía fluyendo. Una semana antes, el 24 de junio, habían pasado 29 buques cisterna por el estrecho—el nivel más alto desde que el conflicto comenzó a finales de febrero. Aun así, esa cifra palidecía frente a los 125 buques diarios que navegaban antes de que todo esto empezara. El comercio marítimo de energía se había contraído drásticamente, pero no se había detenido.

Irán, entretanto, aceleró sus operaciones. Washington había suspendido las sanciones a sus exportaciones durante 60 días, y Teherán aprovechó la ventana. El sábado 27, por primera vez en casi una semana, Irán cargó simultáneamente en sus dos terminales de exportación en la isla de Kharg. Dos superpetroleros de bandera iraní, el Dan y el Hawk, entraron en el estrecho ese mismo día. Alrededor de 8 millones de barriles de crudo emiratí y qatarí salieron en cuatro superpetroleros durante el fin de semana. El aumento de exportaciones desde el Golfo Pérsico provocó una caída en los precios globales. El Brent bajó un 10,6% la semana anterior, sumando su tercera caída semanal consecutiva. Los ataques del fin de semana elevaron brevemente los precios el lunes 29, pero la tendencia general apuntaba hacia abajo.

Los analistas estaban divididos sobre lo que vendría después. Tony Sycamore, analista de mercados de IG, señaló que si se asumía que el estrecho continuaría reabriendo de manera irregular en las próximas semanas y meses, entonces el petróleo crudo tenía un precio razonable en ese momento, con tendencia a la baja. Pero agregó una advertencia: si existía el riesgo de que uno de esos brotes de tensión del fin de semana provocara que el conflicto se reavivara de forma más generalizada, entonces los precios del crudo en ese nivel estaban simplemente demasiado baratos. La incertidumbre flotaba sobre el mercado como el humo de un motor diésel.

El gas natural licuado también se movía, aunque con menos visibilidad. Dos buques cisterna de lastre adicionales aparecieron el 26 de junio en los datos de seguimiento después de haber navegado a oscuras. Otros dos buques cargados con GNL salieron de Ormuz. El Al Kharaitiyat se dirigía a Kuwait tras cargar en la terminal catarí de Ras Laffan. El Al Kharsaah, controlado por QatarEnergy, esperaba frente a las costas de Qatar. El Mraweh, controlado por ADNOC y cargado en la isla de Das el 21 de junio, tenía programado entregar su mercancía en la terminal de Dahej, en la costa oeste de la India, el 5 de julio. Los buques seguían su curso, los contratos seguían cumpliéndose, la energía seguía fluyendo hacia el mundo. Pero cada viaje era un acto de fe en que la tregua sostendría.

Si se asume que el estrecho continuará con una reapertura irregular en las próximas semanas y meses, entonces el petróleo crudo tiene un precio razonable en este momento, con una tendencia a la baja
— Tony Sycamore, analista de mercados de IG
Si existe el riesgo de que uno de estos brotes de tensión del fin de semana provoque que el conflicto se reaviva de forma más generalizada, entonces los precios del petróleo crudo en este nivel están simplemente demasiado baratos
— Tony Sycamore, analista de mercados de IG
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué los productores siguen cargando si el riesgo es tan alto?

Model

Porque detenerse cuesta dinero real. Un superpetrolero cargado es dinero en movimiento. Si esperas, pierdes mercado, pierdes clientes, pierdes ingresos. El riesgo de un ataque existe, pero el riesgo de no cargar es seguro.

Inventor

¿Y por qué apagan los transpondedores?

Model

Es una apuesta. Sin transpondedor, eres invisible en el radar. Nadie sabe dónde estás, así que nadie puede atacarte. Pero también significa que si algo sale mal—una colisión, una emergencia—nadie puede ayudarte rápido. Es elegir entre dos miedos.

Inventor

El acuerdo entre EE.UU. e Irán parece frágil.

Model

Lo es. Un funcionario dice que acordaron cesar hostilidades, pero eso no significa que confíen el uno en el otro. Significa que ambos decidieron que el costo de seguir escalando era más alto que el beneficio. Por ahora.

Inventor

¿Qué explica la caída de precios si el suministro está restringido?

Model

Más oferta de la que esperaban. Irán cargó más rápido cuando levantaron las sanciones. Arabia Saudita y los Emiratos siguieron cargando. El mercado vio que la vía seguía abierta, aunque fuera de manera irregular, y los precios bajaron. Pero ese analista tiene razón: si la tensión explota de nuevo, esos precios van a subir rápido.

Inventor

¿Cuál es el verdadero riesgo aquí?

Model

Que una escalada pequeña se convierta en una grande. Un ataque a un buque, una represalia, otra represalia. El acuerdo provisional se rompe. El estrecho se cierra de verdad. Y entonces el mundo entero siente el golpe en el precio de la gasolina.

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