El frío rara vez es la única causa, pero puede precipitar un evento
Cada invierno, mientras Chile se prepara para los virus respiratorios, una amenaza más silenciosa se instala en las arterias y el cerebro de miles de personas. El frío contrae los vasos sanguíneos, eleva la presión arterial y exige más al corazón; la contaminación atmosférica, que convierte a seis ciudades chilenas en algunas de las más contaminadas de América Latina, agrava ese esfuerzo silencioso. Las enfermedades cardiovasculares ya explican más de una cuarta parte de todas las muertes en el país, y los meses fríos no hacen sino recordarnos que el clima no es solo un telón de fondo, sino un actor activo en la salud humana.
- Chile registra más de 25 mil accidentes cerebrovasculares al año —69 casos diarios— y los infartos se disparan en los días que siguen a episodios de frío intenso.
- La vasoconstricción provocada por las bajas temperaturas obliga al corazón a trabajar más, elevando la presión arterial y convirtiendo factores de riesgo latentes en detonantes reales.
- Seis ciudades chilenas figuran entre las quince más contaminadas de América Latina, y Santiago acumuló 23 episodios críticos de contaminación en el último invierno, sumando un riesgo ambiental al climático.
- Los mayores de 65 años, hipertensos, diabéticos, fumadores y personas con antecedentes coronarios enfrentan una vulnerabilidad compuesta que los especialistas describen como una tormenta de factores convergentes.
- Controlar la presión, no abandonar medicamentos, abrigarse en las primeras horas del día y reconocer síntomas de alarma son las líneas de defensa que los cardiólogos señalan como decisivas para sobrevivir al invierno cardiovascular.
Cuando el invierno llega a Chile, la atención pública se vuelca hacia los virus respiratorios. Pero existe una amenaza más callada: el frío estrecha los vasos sanguíneos, eleva la presión arterial y fuerza al corazón a un esfuerzo mayor. Estudios presentados en el Congreso Europeo de Cardiología documentan que las hospitalizaciones por infarto aumentan entre dos y seis días después de episodios de frío intenso. Las enfermedades cardiovasculares ya son responsables del 27,5% de todas las muertes en el país.
A ese riesgo climático se suma uno ambiental. Según el Informe Mundial sobre Calidad del Aire 2024 de IQAir, seis de las quince ciudades más contaminadas de América Latina están en Chile: Coyhaique, Pitrufquén, Nacimiento, Victoria, Osorno y Padre Las Casas. Santiago acumuló el último invierno 23 episodios críticos de contaminación por material particulado fino. El cardiólogo Nicolás Veas, del Centro Médico Nueva Estoril, explica que una mañana especialmente fría puede actuar como detonante en personas con hipertensión, diabetes o antecedentes coronarios. La contaminación, por su parte, favorece procesos inflamatorios y alteraciones vasculares que elevan aún más ese riesgo.
El cerebro también está en juego. Chile registra más de 25 mil accidentes cerebrovasculares al año —unos 69 diarios—, con mayor incidencia en mayores de 65 años y en quienes acumulan factores de riesgo cardiovascular. Frente a este panorama, los especialistas insisten en medidas concretas: mantener controlados la presión, la diabetes y el colesterol; no suspender medicamentos; abrigarse bien en las primeras horas del día; vacunarse contra la influenza; y consultar de inmediato ante dolor en el pecho, debilidad súbita o dificultad para hablar. En un país donde el invierno golpea tanto por el frío como por el aire, esa vigilancia no es opcional.
Cuando llega el invierno a Chile, la conversación pública se centra en los resfriados y la gripe. Los hospitales se preparan para oleadas de virus respiratorios. Las farmacias agotan sus existencias de antigripales. Pero existe una amenaza más silenciosa que acecha durante estos meses fríos: el corazón se vuelve vulnerable, y los accidentes cerebrovasculares se multiplican.
Las enfermedades cardiovasculares son responsables del 27,5% de todas las muertes registradas en Chile, según datos del ministerio de Salud. El infarto agudo al miocardio y el accidente cerebrovascular figuran entre las principales causas. Durante los meses de invierno, estos eventos tienden a aumentar, no por casualidad sino por mecanismos biológicos bien documentados. El frío provoca vasoconstricción, un estrechamiento de los vasos sanguíneos que obliga al corazón a trabajar más intensamente. La presión arterial sube. El esfuerzo cardíaco aumenta. Un estudio presentado en el Congreso Europeo de Cardiología encontró que las hospitalizaciones por infarto se incrementan entre dos y seis días después de episodios de frío intenso.
A este factor climático se suma un escenario ambiental preocupante. Según el Informe Mundial sobre la Calidad del Aire 2024 de IQAir, seis de las quince ciudades más contaminadas de América Latina y el Caribe se encuentran en territorio chileno: Coyhaique, Pitrufquén, Nacimiento, Victoria, Osorno y Padre Las Casas. En la región Metropolitana, el problema es recurrente. Durante el último invierno, Santiago registró veintitrés episodios críticos de contaminación por material particulado fino, incluyendo veinte alertas ambientales y tres preemergencias. El Dr. Nicolás Veas, cardiólogo del Centro Médico Nueva Estoril, explica que una mañana especialmente fría puede actuar como detonante de un infarto en personas con hipertensión, diabetes, colesterol elevado, antecedentes de tabaquismo o enfermedad coronaria preexistente. El frío rara vez es la única causa, pero en una persona susceptible puede ser el factor que precipite un evento cardiovascular. La contaminación ambiental agrava el cuadro: la exposición a material particulado fino favorece procesos inflamatorios y alteraciones vasculares que elevan el riesgo cardiovascular, especialmente en quienes ya presentan factores predisponentes.
El riesgo no se limita al corazón. Según la Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía, Chile registra más de veinticinco mil accidentes cerebrovasculares al año, lo que equivale a aproximadamente sesenta y nueve casos diarios. Los grupos de mayor riesgo incluyen personas mayores de sesenta y cinco años, pacientes con hipertensión, diabetes, colesterol elevado, fumadores y quienes tienen antecedentes de enfermedad cardiovascular.
Los especialistas ofrecen un conjunto de medidas preventivas que pueden marcar la diferencia. Mantener un control adecuado de la presión arterial, la diabetes y el colesterol es fundamental. No suspender los medicamentos indicados por el médico, incluso cuando se sienta mejor. Abrigarse adecuadamente durante las primeras horas del día, cuando el frío es más intenso. Realizar actividad física regular adaptada a las condiciones climáticas. Evitar el tabaquismo. Vacunarse contra la influenza. Y consultar precozmente ante cualquier síntoma sospechoso: dolor en el pecho, dificultad para respirar, debilidad súbita, cambios en la visión o dificultad para hablar.
El Dr. Veas subraya que muchas personas creen que el invierno solo aumenta el riesgo de enfermedades respiratorias, pero es también una época en la que la salud cardiovascular requiere atención especial. Mantener controlados los factores de riesgo y consultar oportunamente puede cambiar significativamente el pronóstico de quien enfrenta un evento cardiovascular. En Chile, donde la contaminación invernal es recurrente y las temperaturas descienden considerablemente, esta vigilancia no es un lujo sino una necesidad de salud pública.
Notable Quotes
Una mañana especialmente fría puede actuar como desencadenante de un infarto en una persona con hipertensión, diabetes, colesterol elevado, tabaquismo o enfermedad coronaria conocida— Dr. Nicolás Veas, cardiólogo del Centro Médico Nueva Estoril
La exposición a material particulado fino favorece procesos inflamatorios y alteraciones vasculares que pueden elevar el riesgo cardiovascular, especialmente en personas que ya presentan factores predisponentes— Dr. Nicolás Veas
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué el invierno específicamente? ¿No hay riesgo cardiovascular el resto del año?
El riesgo existe siempre, pero el invierno lo amplifica. El frío causa vasoconstricción, el corazón trabaja más, la presión sube. Es como agregar peso a una carga que ya existe.
Seis ciudades chilenas entre las más contaminadas de América Latina. ¿Eso es sorprendente?
Refleja un problema estructural. No es un accidente. Es contaminación persistente, especialmente en invierno cuando el aire frío atrapa las partículas. Las personas en esas ciudades viven con ese riesgo constantemente.
El Dr. Veas dice que el frío "rara vez es la única causa". ¿Qué significa eso en términos prácticos?
Significa que si tienes presión alta, diabetes o antecedentes de enfermedad cardíaca, el frío puede ser el factor que dispara el evento. No causa el infarto de la nada, pero lo provoca en alguien que ya estaba en riesgo.
Sesenta y nueve accidentes cerebrovasculares diarios en Chile. ¿Cuántos de esos podrían prevenirse?
Muchos. Si las personas controlaran su presión arterial, dejaran de fumar, manejaran su diabetes. Pero requiere disciplina y acceso a atención médica. No todos tienen ambas cosas.
¿Qué debería hacer alguien que vive en Coyhaique o Pitrufquén durante el invierno?
Lo mismo que cualquiera, pero con más urgencia: abrigarse, tomar medicamentos, hacer ejercicio si puede, vacunarse. Y estar atento a cualquier síntoma. En esas ciudades, el aire que respiran ya es un factor de riesgo. No pueden ignorarlo.