En el extremo más austral del planeta, un fragmento de hueso recogido en 1985 y olvidado durante cuatro décadas acaba de revelar que los titanosaurios —los mayores animales terrestres que jamás existieron— caminaron sobre lo que hoy es hielo eterno. La Antártida del Cretácico Superior era un continente verde, puente entre mundos, y este pequeño trozo de vértebra sugiere que la vida encontró caminos que aún no terminamos de comprender.