Ya es hora de que Perú tenga una presidenta de tus cualidades
En el umbral de las elecciones presidenciales peruanas, el presidente electo colombiano Abelardo De la Espriella tendió la mano política a Keiko Fujimori, enmarcando su respaldo como parte de una resistencia compartida frente al avance de la izquierda radical en América del Sur. El gesto, captado en video y difundido el 6 de junio, un día antes de que los peruanos acudieran a las urnas, ha resurgido en redes sociales semanas después, recordándonos que las alianzas regionales se construyen —y se leen— mucho antes y mucho después de que se cierren las mesas de votación.
- Un video de respaldo político cruzó fronteras: De la Espriella prometió llamar a Fujimori el domingo para felicitarla, asumiendo su victoria antes de que se contara un solo voto.
- Ambos líderes se presentaron como baluartes frente a candidatos de izquierda radical, convirtiendo sus elecciones nacionales en un frente ideológico regional compartido.
- Fujimori aprovechó el intercambio para posicionar a un eventual gobierno suyo como socio activo en la lucha contra el crimen organizado transnacional, una agenda que resuena en toda la región.
- El video, originalmente publicado antes del 7 de junio, ha reaparecido en redes sociales en un nuevo contexto electoral, revelando cómo los alineamientos políticos regionales se reinterpretan según el momento.
- La cooperación prometida —en comercio, política y seguridad— permanece como un proyecto en suspenso, cuya materialización depende de resultados electorales aún inciertos.
Un video grabado el 6 de junio, víspera de la segunda vuelta presidencial peruana, muestra al presidente electo colombiano Abelardo De la Espriella brindando su respaldo explícito a Keiko Fujimori. En el registro, De la Espriella habla con calidez y convicción, enmarcando el momento como parte de una batalla ideológica más amplia: ambos, dice, enfrentan candidatos de la izquierda radical en sus respectivos países, y el día siguiente sería decisivo para la democracia regional. Llegó incluso a prometerle una llamada el domingo para felicitarla, dando por sentado su triunfo.
Más allá del gesto inmediato, De la Espriella esbozó una visión de cooperación bilateral: fortalecer los lazos entre Colombia y Perú en materia política, comercial y en la lucha contra el crimen transnacional. Elogió el perfil de Fujimori —su patriotismo, su compromiso— y afirmó que Perú merecía una presidenta de su talla.
Fujimori respondió con mesura pero en sintonía. Agradeció el apoyo y dirigió la conversación hacia la seguridad, pidiendo que Perú fuera considerado un socio en el esfuerzo regional contra las redes criminales internacionales.
El video, que circuló originalmente antes de las elecciones, ha resurgido semanas después en un contexto electoral distinto, funcionando como espejo de los alineamientos políticos que se tejen en América del Sur. El intercambio retrata a dos líderes de centro-derecha sellando públicamente una relación que esperaban proyectar sobre la gobernanza de dos grandes naciones sudamericanas. Si esa alianza llegará a concretarse, y bajo qué forma, es una pregunta que el tiempo aún no ha respondido.
A video surfaced this week showing Colombia's president-elect, Abelardo De la Espriella, offering explicit political backing to Keiko Fujimori on the eve of Peru's presidential runoff. The recording, made public on June 6th—one day before Peruvians went to the polls on June 7th—has circulated anew across social media as regional electoral contests intensify. In it, De la Espriella speaks directly to Fujimori with warmth and confidence, framing their political moment as part of a larger regional struggle.
De la Espriella cast the contest in ideological terms. He told Fujimori that both of them faced candidates from the radical left in their respective countries, and that the following day would be decisive for democracy across the region. The tone was one of solidarity between two politicians who saw themselves as defending similar ground. He promised to call her on Sunday to congratulate her, a gesture that assumed her victory before the votes were counted.
Beyond the immediate endorsement, De la Espriella sketched a vision of bilateral cooperation. He spoke of strengthening ties between Peru and Colombia in political matters, trade, and the fight against transnational crime. The framing suggested that a Fujimori presidency would align naturally with his own government's priorities and approach. He praised her record and her qualities—her patriotism, her commitment—and noted that Peru deserved a president of her caliber.
Fujimori's response in the conversation was measured but aligned. She thanked him for the support and pivoted to the security question that has dominated Peruvian politics: the threat of organized crime. She asked that Peru be counted as a partner in the regional effort to combat international criminal networks, positioning her potential government as a willing collaborator in a broader security architecture.
The video's initial release came before the election itself, but its reappearance now—weeks or months later, in a different electoral moment—signals something about how regional political alignments are being read and reread. The exchange captures a moment when two center-right politicians, facing left-wing opponents in their home countries, were publicly cementing a relationship that they hoped would shape governance across two major South American nations. Whether that partnership materializes, and in what form, remains to be seen.
Citas Notables
Keiko, como yo, se enfrenta en Perú a un candidato de izquierda radical y mañana vivirá una jornada decisiva para la democracia de la región— Abelardo De la Espriella
Soy absolutamente consciente de luchar contra la criminalidad internacional y organizada. Te pido que cuentes con el Perú y con nosotros— Keiko Fujimori
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Why does a video from before the Peruvian election matter now, weeks later?
Because it shows the architecture of regional politics. When De la Espriella's words resurface, they're being read as evidence of how the right is organizing across borders—who backs whom, what they expect from each other.
Did Fujimori win that election?
The source doesn't say. But the video's reappearance suggests people are still thinking about what that endorsement meant, what it promised.
What was De la Espriella really saying when he talked about the left?
He was drawing a line. Both of them faced left-wing opponents. By standing together publicly, they were saying: we're on the same side of a larger struggle, not just in our own countries but regionally.
And the crime angle—was that genuine or political cover?
Probably both. Organized crime is a real crisis in both countries. But framing cooperation around security also lets you avoid talking about other disagreements or complications.
What does this tell us about how South American politics actually works?
That it's not just national. Leaders are building relationships, making promises, positioning themselves as part of a bloc. The video is evidence of that machinery in motion.