Presentan libro terapéutico para niños víctimas de violencia sexual

El libro aborda el impacto de la violencia sexual en niños y adolescentes, buscando reducir culpabilización y secuelas psicológicas a largo plazo mediante integración y resignificación del trauma.
Cuando la palabra circula, es posible la reparación
La psicóloga Rocío Ramos explica el propósito central de su libro terapéutico para niños víctimas de violencia sexual.

En La Pampa, una psicóloga especializada en violencia familiar y sexual convierte una frustración clínica en un acto de cuidado colectivo: un cuento ilustrado que acompaña a niños y adolescentes en el difícil camino de resignificar el trauma. 'El bosque de los espejos' no pretende borrar lo ocurrido, sino ofrecer palabras donde antes solo había silencio y culpa. Es, en su esencia, un recordatorio de que las herramientas más necesarias a veces deben ser creadas por quienes más sienten su ausencia.

  • La falta de recursos terapéuticos adecuados para niños víctimas de violencia sexual dejaba a los profesionales sin herramientas concretas en el consultorio.
  • Los menores afectados tienden a cargar con una culpa que no les pertenece, con consecuencias psicológicas que pueden extenderse hasta la adultez.
  • Rocío Ramos decidió escribir ella misma el cuento que no existía, cuidando que fuera terapéutico sin resultar invasivo ni traumatizante para sus pequeños lectores.
  • El libro incluye una guía para familias y docentes, y se apoya en la Educación Sexual Integral como herramienta de prevención y reparación, aún bajo debate social.
  • La presentación en la Biblioteca de la Cámara de Diputados de La Pampa marca un primer paso hacia la visibilización de una deuda formativa que la propia autora señala como urgente.

Rocío Ramos, psicóloga pampeana especializada en violencia familiar y sexual, presenta este viernes 'El bosque de los espejos. El viaje reparador de Ambar', un cuento ilustrado pensado para niños y adolescentes de entre 6 y 12 años que atraviesan procesos terapéuticos tras haber sufrido violencia sexual. El libro nació de una carencia: Ramos buscaba en su biblioteca clínica un relato que explicara con honestidad cómo es el tratamiento psicológico —con días difíciles y días más tranquilos, con desafíos pero también con sostén— y no lo encontró. Decidió crearlo ella misma.

La obra fue ilustrada por Inu Barreto, artista de Buenos Aires cuya sensibilidad visual transformó el texto en un mundo colorido donde los personajes se comunican a través de miradas y gestos. La protagonista, Ambar, vive entre caldenes, los árboles típicos de La Pampa, porque Ramos quería que los niños de la región reconocieran su propio paisaje en la historia.

Uno de los ejes centrales del cuento es la desculpabilización: los menores víctimas de abuso tienden a atribuirse la responsabilidad de lo ocurrido, una carga que puede persistir durante toda la vida adulta. 'Cuando la palabra circula, es posible la reparación', sostiene Ramos. El objetivo no es el olvido, sino la integración y la resignificación del trauma.

El libro fue revisado por una psicóloga de reconocimiento nacional e internacional para garantizar su rigor técnico, e incluye una guía dirigida a madres, padres, figuras de cuidado y docentes, articulada desde la perspectiva de la Educación Sexual Integral. Ramos, quien preside el capítulo de Violencia Familiar y Salud Mental de la Asociación Argentina de Salud Mental, advierte que la formación universitaria en estas temáticas sigue siendo insuficiente: 'Es una gran deuda con nosotros'. La presentación tendrá lugar a las 19 horas en la Biblioteca de la Cámara de Diputados de La Pampa.

Rocío Ramos, psicóloga de La Pampa, presentará este viernes en la Biblioteca de la Cámara de Diputados un libro que nació de una frustración profesional convertida en herramienta. Se llama "El bosque de los espejos. El viaje reparador de Ambar" y está pensado para niños y adolescentes que atraviesan procesos de acompañamiento psicológico después de haber sufrido violencia sexual.

Ramos no es una psicóloga cualquiera. Se especializó en Violencia Familiar en la Universidad Nacional de Mar del Plata, tiene un diplomado en Género, Derechos Humanos y Violencias por la Universidad Nacional de La Pampa, y actualmente cursa una maestría en Salud Mental en la Universidad de Córdoba. Preside el capítulo de Violencia Familiar y Salud Mental de la Asociación Argentina de Salud Mental, donde dirige dos cursos: uno sobre violencia familiar desde un enfoque integrador y otro específicamente dedicado a la violencia sexual contra menores. Este último, dice, recibe cada año más inscripciones. "Es una gran deuda con nosotros", afirmó sobre la falta de formación universitaria en estas temáticas tan complejas.

El libro surge de una necesidad concreta. Ramos es lectora voraz y mantiene una biblioteca amplia en su consultorio para trabajar con niños y niñas víctimas de violencia. Pero no encontraba un cuento que funcionara como explicación de cómo es realmente el tratamiento psicológico: algunos días más tranquilos, otros más difíciles, con desafíos pero también con sostén. "Como no encontraba la herramienta me dispuse a crearla", cuenta. Escribió el cuento con cuidado deliberado de que no tuviera "golpes bajos" ni fuera incómodo, pero sin dejar de ser terapéutico.

Para hacerlo más atractivo visualmente, buscó editorial. Encontró a Inu Barreto, ilustradora de Buenos Aires, cuya sensibilidad transformó el relato en algo colorido donde los personajes comunican a través de sus miradas, gestos y contexto. La protagonista, Ambar, vive entre caldenes, árboles típicos de La Pampa. Ramos insistió en su inclusión porque quería que los niños reconocieran lugares propios en la historia.

El cuento está dirigido a menores entre 6 y 12 años, con lenguaje claro y sencillo. Ramos explica que como profesional no puede hablar igual con un niño que con un adulto; debe adaptar su forma de transmitir. El libro trabaja en la desculpabilización, un aspecto crítico: los niños y niñas tienden a atribuirse la responsabilidad y culpa por lo que les sucedió, generando consecuencias que persisten hasta la vida adulta. "Cuando la palabra circula, es posible la reparación", sostiene. El objetivo no es hacer que olviden, sino que integren y resignifiquen lo ocurrido.

La obra fue supervisada por otra psicóloga reconocida a nivel nacional e internacional para asegurar que no tuviera errores técnicos. Además del cuento, incluye una guía para madres, padres, figuras de cuidado y docentes, pensada en clave de Educación Sexual Integral. Ramos defiende la ESI como recurso potente, aunque reconoce que sigue siendo cuestionada. La presentación será hoy a las 19 horas en la biblioteca de la Cámara de Diputados de La Pampa.

Como no encontraba la herramienta me dispuse a crearla
— Rocío Ramos, psicóloga
Es una gran deuda con nosotros que la universidad no forme profesionales para trabajar temáticas tan complejas como la violencia sexual
— Rocío Ramos
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué decidiste escribir un libro en lugar de usar los que ya existen sobre el tema?

Model

Porque ninguno hacía lo que yo necesitaba en mi consultorio. Los libros sobre violencia sexual existen, pero no encontraba uno que explicara cómo es realmente el proceso terapéutico, con sus altibajos, sus desafíos, pero también con la posibilidad de llegar al final.

Inventor

¿Qué significa que el libro trabaje en la desculpabilización?

Model

Los niños y niñas automáticamente se sienten responsables de lo que les pasó. Eso genera daño psicológico que llega hasta la adultez. El libro nombra las emociones, los procesos, y ayuda a que entiendan que no fue su culpa. Es fundamental trabajarlo desde temprana edad.

Inventor

¿Por qué insististe en que apareciera un caldén en las ilustraciones?

Model

Porque los niños necesitan reconocerse en la historia. Si Ambar vive en un lugar que ellos conocen, entre árboles que ven todos los días, la historia se vuelve más cercana, más suya. No es un bosque abstracto, es su bosque.

Inventor

¿Qué te preocupaba al escribir para niños de 6 a 12 años?

Model

Que fuera terapéutico sin ser incómodo o violento. Que tuviera cuidado en el lenguaje, que no tuviera "golpes bajos". Pero también que no minimizara lo que vivieron. Es un equilibrio delicado.

Inventor

¿Crees que la universidad debería enseñar esto?

Model

Absolutamente. Es una deuda enorme. Cada año hay más demanda de formación en violencia sexual, pero los planes de estudio no incorporan estas temáticas. Los profesionales que se forman lo hacen por iniciativa propia, no porque la carrera los prepare.

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