Oro cierra peor trimestre en 13 años ante expectativas de alzas de tasas

nadie ve una salida clara del túnel
El sentimiento del mercado sobre el oro y la incertidumbre geopolítica, según un analista de Marex.

El oro, refugio milenario contra la incertidumbre, atraviesa una de sus pruebas más duras en más de una década: un trimestre que borró el 11.2% de su valor, arrastrado no por la calma, sino por la paradoja de vivir en un mundo donde la inflación y las tasas altas coexisten sin resolverse. La Reserva Federal, atrapada entre una economía que no enfría y un conflicto en Medio Oriente que no cede, mantiene el costo del dinero elevado, y el metal que no paga intereses paga el precio. En este cruce de fuerzas, el oro no cae por falta de miedo en el mundo, sino porque el miedo mismo ha cambiado de forma.

  • El oro acumuló una caída del 11.2% solo en junio, cerrando su peor trimestre desde 2013 con el precio al contado en 4,027 dólares por onza.
  • La paradoja central del mercado: la inflación que históricamente impulsa al oro ahora lo hunde, porque obliga a la Fed a mantener tasas altas que penalizan a los activos sin rendimiento.
  • Las negociaciones diplomáticas en Doha no lograron un encuentro de alto nivel con Irán, manteniendo viva la tensión en Medio Oriente y con ella las presiones inflacionarias.
  • La plata, el platino y el paladio comparten la debilidad del oro, confirmando que la presión no es sobre un metal sino sobre toda la clase de activos preciosos.
  • Los datos de empleo de ADP y las nóminas no agrícolas de esta semana serán el próximo termómetro: si el mercado laboral resiste, el oro podría profundizar su caída.

El oro cerró el martes con una ganancia modesta que no alcanzó para salvar lo que ya era inevitable: su peor trimestre en más de una década. Solo en junio, el metal acumuló una caída del 11.2%, tocando niveles no vistos desde noviembre de 2025, con el precio al contado cerrando en 4,027.03 dólares por onza. Es el primer trimestre negativo desde 2024 y la caída más pronunciada desde el segundo trimestre de 2013.

Lo que está en juego es una paradoja incómoda. La tensión en Medio Oriente alimenta preocupaciones inflacionarias que, en circunstancias normales, deberían favorecer al oro como refugio de valor. Pero esa misma inflación, que en Estados Unidos se niega a bajar del objetivo del 2% de la Fed, refuerza la expectativa de tasas de interés elevadas o incluso más altas. Y el oro, que no genera rendimiento alguno, sufre cuando el dinero tiene precio. Edward Meir, analista de Marex, lo resumió con claridad: los mercados están nerviosos y nadie ve una salida clara del túnel.

La situación diplomática agrava el panorama. Los enviados estadounidenses en Doha no lograron una reunión de alto nivel con Irán, según confirmó un funcionario catarí, lo que sugiere que el conflicto no encontrará resolución pronta. Esa incertidumbre sostenida mantiene vivas las presiones inflacionarias y, con ellas, las expectativas de política monetaria restrictiva.

La plata, el platino y el paladio compartieron la debilidad, aunque con matices: la plata ganó 1.9% en la jornada pero acumuló pérdidas mensuales y trimestrales, mientras el platino y el paladio retrocedieron. La historia de fondo es la misma para todos.

Ahora los inversores aguardan los datos de empleo de ADP el miércoles y las nóminas no agrícolas el jueves. Si el mercado laboral muestra fortaleza, las expectativas de tasas más altas podrían intensificarse y presionar aún más al oro. Si decepciona, podría haber un respiro, aunque el sentimiento dominante sigue apuntando a la debilidad.

El oro terminó el martes con una ganancia modesta, pero no fue suficiente para rescatar lo que se convirtió en su peor trimestre en más de una década. El metal precioso acumuló una caída del 11.2% solo en junio, tocando niveles no vistos desde noviembre de 2025, mientras que los futuros estadounidenses se mantenían prácticamente sin cambios. Lo que está sucediendo en los mercados es una batalla entre dos fuerzas opuestas: la inflación que debería favorecer al oro como refugio tradicional, y las tasas de interés más altas que lo castigan porque el metal no genera rendimiento alguno.

La tensión en Medio Oriente ha alimentado preocupaciones inflacionarias que, paradójicamente, están empujando a los inversores a anticipar que la Reserva Federal mantendrá las tasas elevadas durante un período prolongado, o incluso que podría subirlas nuevamente. Edward Meir, analista de Marex, capturó el sentimiento del mercado con una observación incómoda: los mercados están nerviosos respecto a la estabilidad de los acuerdos, y el oro sufre porque nadie ve una salida clara del túnel. Las cifras de inflación en Estados Unidos se niegan a bajar, manteniéndose obstinadamente por encima del objetivo del 2% que persigue la Fed, lo que refuerza la expectativa de que los tipos de interés permanecerán altos.

La situación diplomática en Medio Oriente añade una capa más de incertidumbre. Los enviados estadounidenses que llegaron a Doha no tendrán una reunión de alto nivel con Irán, según confirmó un funcionario catarí, lo que sugiere que los esfuerzos por resolver el conflicto de manera duradera enfrentan obstáculos significativos. Esta falta de progreso mantiene viva la preocupación por la inflación, que a su vez sostiene las expectativas de tasas más altas.

El precio del oro al contado cerró en 4,027.03 dólares por onza, mientras que los futuros estadounidenses operaron en 4,038.5 dólares. Aunque estas cifras representan una recuperación marginal del martes, no pueden ocultar el daño acumulado. Este es el primer trimestre negativo para el oro desde 2024, y la caída es la más pronunciada desde el segundo trimestre de 2013, hace casi trece años.

La plata tuvo un desempeño ligeramente mejor, ganando 1.9% para cerrar en 59.42 dólares por onza, pero también acumuló pérdidas mensuales y trimestrales. El platino cayó 1.6% a 1,549.47 dólares, y el paladio retrocedió 0.6% a 1,206.17 dólares. Los tres metales preciosos comparten la misma historia de debilidad sostenida.

Ahora la atención se centra en dos reportes de empleo que llegarán esta semana: los datos de ADP el miércoles y las nóminas no agrícolas estadounidenses el jueves. Estos números serán cruciales para que los inversores calibren con mayor precisión cuál será el siguiente movimiento de la política monetaria de la Fed. Si el mercado laboral muestra fortaleza, las expectativas de tasas más altas podrían intensificarse, presionando aún más al oro. Si los datos decepcionar, podría haber un respiro para el metal precioso, aunque por ahora el sentimiento sigue siendo de debilidad.

Los mercados están inquietos respecto a la estabilidad de los acuerdos y el oro se ve sometido a presión porque la gente no ve mucha luz al final del túnel
— Edward Meir, analista de Marex
Las cifras de inflación en Estados Unidos se mantienen obstinadamente altas y muy por encima del objetivo del 2% de la Fed. Los mercados esperan tasas elevadas durante un período prolongado
— Edward Meir, analista de Marex
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué el oro, que supuestamente protege contra la inflación, está cayendo precisamente cuando la inflación es un problema?

Model

Porque la inflación está llevando a la Fed a mantener tasas de interés altas. El oro no paga intereses, así que cuando los bonos y otros activos ofrecen rendimientos atractivos, el oro pierde atractivo. Es una paradoja incómoda.

Inventor

¿Entonces el mercado está más preocupado por las tasas que por la inflación en sí?

Model

Exactamente. Los inversores están apostando a que la Fed mantendrá tasas elevadas durante mucho tiempo, quizás incluso las suba más. Eso hace que el oro sea menos competitivo como inversión.

Inventor

¿Qué rol juega el conflicto en Medio Oriente en todo esto?

Model

Es lo que mantiene viva la preocupación inflacionaria. Sin esa tensión, quizás la inflación estaría bajando más rápido y la Fed podría pensar en bajar tasas. Pero mientras haya incertidumbre geopolítica, la inflación se queda pegada.

Inventor

¿Hay alguna señal de que esto pueda revertirse?

Model

Los datos de empleo de esta semana serán clave. Si el mercado laboral se debilita, la Fed podría empezar a pensar en bajar tasas, lo que sería bueno para el oro. Pero por ahora, el sentimiento es de debilidad.

Inventor

¿Qué tan grave es una caída del 11% en un mes?

Model

Es bastante severa. Es el peor trimestre en trece años. Eso te dice que algo fundamental cambió en cómo los inversores ven el oro como activo.

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