Bajo las aguas del Atlántico Sur, cerca de las Islas Malvinas, una estructura circular de 250 kilómetros aguarda en silencio desde hace más de dos décadas, desafiando a la ciencia a pronunciarse sobre su origen. El geólogo argentino Maximiliano Rocca lleva desde 2002 sosteniendo que podría tratarse de un cráter de impacto asteroidal de 252 millones de años, potencialmente vinculado a la extinción masiva más catastrófica que ha conocido la vida en la Tierra. La hipótesis permanece suspendida entre la observación y la certeza, atrapada no por falta de ingenio sino por la ausencia de los recursos