Desde tiempos antiguos, el ser humano ha buscado en la oscuridad y el silencio el umbral hacia el descanso. Hoy, la ciencia del sueño y tradiciones como el feng shui convergen en una advertencia compartida: llevar el televisor al dormitorio no solo interrumpe la producción de melatonina mediante la luz azul de sus pantallas, sino que reescribe en el cerebro el significado mismo de ese espacio sagrado, transformándolo de refugio en escenario de alerta. El acto de desenchufar un aparato puede parecer menor, pero encierra una decisión profunda sobre cómo habitamos el tiempo que dedicamos a recupe