El oro ha roto su correlación con el petróleo y ahora depende de los tipos de interés
El oro, ese antiguo refugio de la incertidumbre humana, ha perdido en cinco meses casi un tercio de su valor, cayendo por debajo de los 4.000 dólares tras alcanzar máximos históricos en enero. Lo que antes protegía al inversor en tiempos de guerra y caos ahora obedece a una lógica distinta: la de los tipos de interés y el renovado vigor de la economía estadounidense impulsada por la inteligencia artificial. El metal precioso ya no escucha el ruido del mundo; escucha, sobre todo, las palabras de la Reserva Federal.
- El oro perdió ayer el umbral psicológico de los 4.000 dólares, completando una caída del 28% en cinco meses que solo encuentra parangón en el desplome de 2013.
- La correlación negativa con el petróleo —ancla histórica del metal— se ha roto: el oro cayó cuando el crudo subió por la guerra en Irán y siguió cayendo cuando la paz hizo bajar el barril.
- Los bonos del Tesoro estadounidense al 4,5% anual hacen cada vez menos atractivo un activo que no genera ningún rendimiento, y el mercado anticipa nuevas subidas de tipos bajo la dirección de Kevin Warsh en la Fed.
- El fuerte crecimiento de EE.UU. impulsado por la IA fortalece el dólar y alimenta el llamado 'nuevo excepcionalismo americano', presionando aún más al metal precioso.
- El destino del oro en el segundo semestre se juega en una sola mesa: si la Fed no sube tipos, podría recuperarse hasta 4.800-4.900 dólares; con tres o cuatro alzas, los analistas ven posible una caída hasta los 3.800 dólares.
El oro atraviesa su peor momento en años. La onza cayó ayer por debajo de los 4.000 dólares, completando una contracción del 28% desde su máximo histórico de 5.600 dólares alcanzado en enero, una caída comparable únicamente al desplome de 2013.
Lo paradójico es que la caída se aceleró justo cuando muchos esperaban lo contrario. Cuando estalló el conflicto en Irán en febrero, el oro debería haber actuado como refugio seguro. Sin embargo, al llegar la paz, el metal no se recuperó: se hundió aún más. Los analistas de Deutsche Bank señalan que el oro ha roto su histórica correlación negativa con el petróleo, un patrón que durante años lo había definido y protegido.
El verdadero motor de la caída es más estructural: los tipos de interés. Con el bono del Tesoro estadounidense a diez años pagando un 4,5% anual, mantener oro —un activo sin rendimiento— resulta cada vez menos atractivo. El mercado anticipa que la Fed, bajo su nuevo presidente Kevin Warsh, podría subir los tipos en las próximas semanas, lo que castiga al metal de forma inmediata. A ello se suma el fuerte crecimiento económico de Estados Unidos, impulsado por las inversiones masivas en inteligencia artificial, que fortalece el dólar y alimenta lo que algunos llaman el nuevo excepcionalismo americano.
Hay también una lectura técnica más sencilla: el oro subió de forma casi vertical el año pasado, y cualquier excusa basta para que los inversores vendan. En realidad, la onza ha retrocedido a los niveles de otoño de 2025, una corrección de una subida que fue demasiado rápida.
El segundo semestre dependerá casi por completo de la Fed. Sin alzas de tipos, Deutsche Bank y Goldman Sachs proyectan una recuperación hasta los 4.800 y 4.900 dólares respectivamente. Con tres o cuatro subidas, el metal podría caer hasta los 3.800 dólares. El oro, que una vez fue símbolo de independencia frente al poder financiero, ahora espera su destino en las palabras de los banqueros centrales.
El oro atraviesa su peor momento en años. Ayer la onza cayó por debajo de los 4.000 dólares, completando una caída del 28% en apenas cinco meses desde su máximo histórico de 5.600 dólares alcanzado en enero. Es una contracción sin precedentes recientes, comparable únicamente al desplome que sufrió el metal en 2013.
Lo sorprendente es que esta caída se ha acelerado precisamente cuando muchos esperaban lo contrario. En febrero, cuando comenzaron las hostilidades en Irán, el oro debería haber encontrado refugio como activo seguro. Pero cuando esos conflictos llegaron a su fin hace poco, en lugar de recuperarse, el metal precioso se desplomó aún más. Los analistas de Deutsche Bank señalan que el oro ha roto una relación que lo había definido durante años: su correlación negativa con el petróleo. Cuando el crudo subió por la guerra, el oro bajó. Ahora que la paz ha hecho caer el barril, el metal también cae. El patrón que debería proteger al oro en tiempos de incertidumbre ya no funciona.
Lo que realmente está golpeando al oro es algo más fundamental: los tipos de interés. El metal precioso ahora está atrapado en una relación negativa con la tasa de referencia de la Reserva Federal. Cuando suben los tipos, el oro pierde atractivo porque no genera renta. Un bono del Tesoro estadounidense a diez años paga ahora un 4,5% anual. Poseer onzas de oro que no producen ningún rendimiento se vuelve cada vez menos atractivo en comparación.
El mercado ha comenzado a anticipar que la nueva dirección de la Fed, bajo Kevin Warsh, podría subir los tipos en las próximas semanas. Esta expectativa está castigando al oro de forma inmediata. Y esas perspectivas de tipos más altos no surgen solo de la inflación que quedó rezagada tras la guerra de Irán. También responden al fuerte crecimiento económico de Estados Unidos, impulsado por las inversiones masivas en inteligencia artificial. Este nuevo dinamismo estadounidense está fortaleciendo el dólar frente a un euro que no disfruta del mismo impulso. Es lo que algunos analistas llaman el nuevo excepcionalismo americano.
Hay también una explicación técnica más simple. El oro subió de forma muy abrupta el año pasado, casi verticalmente. Cualquier excusa es suficiente para que los inversores comiencen a vender. De hecho, la onza simplemente ha retrocedido a los niveles que tenía en otoño de 2025. No es un colapso sin precedentes, sino una corrección de una subida que fue demasiado rápida.
Lo que suceda en el segundo semestre dependerá casi enteramente de las decisiones de la Fed. Si la institución decide no subir los tipos, los analistas de Deutsche Bank y Goldman Sachs proyectan que el oro podría recuperarse hasta los 4.800 y 4.900 dólares respectivamente para diciembre. Pero si la Fed aprueba entre tres y cuatro alzas de la tasa de referencia, Deutsche Bank estima que el metal podría caer hasta los 3.800 dólares. El oro, que una vez fue refugio en tiempos de crisis, ahora depende casi completamente de las decisiones de los banqueros centrales estadounidenses.
Citas Notables
El oro ha roto su correlación negativa con el petróleo. Cuando el crudo subió por la guerra, la onza bajó; pero ahora que el barril pierde terreno con la paz, el metal también lo hace.— Deutsche Bank
Si no hay subidas de tipos, el oro llegará a 4.800 y 4.900 dólares en diciembre; pero si hay 3-4 alzas de la tasa de referencia, caería a 3.800 dólares.— Deutsche Bank y Goldman Sachs
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué el oro no se recuperó cuando terminó el conflicto de Irán? Parecería lógico que un activo seguro rebotara cuando disminuye la incertidumbre geopolítica.
Porque el mercado ya no ve al oro como refugio contra la guerra. Lo que importa ahora es el dinero. Si los tipos de interés suben, poseer oro es costoso en términos de oportunidad perdida.
Entonces el petróleo y el oro solían moverse juntos en tiempos de crisis, ¿y eso ya no ocurre?
Exactamente. Esa correlación negativa que protegía al oro durante décadas se rompió. Ahora ambos caen juntos cuando la paz llega, porque la paz significa menos inflación y más probabilidad de que suban los tipos.
¿Y el dólar fuerte juega un papel en esto?
Sí, pero es secundario. El dólar es fuerte porque la economía estadounidense crece más rápido que la europea, impulsada por la IA. Eso hace que los inversores prefieran bonos del Tesoro al 4,5% que oro sin rendimiento.
¿Entonces si la Fed no sube tipos, el oro podría recuperarse a casi 5.000 dólares?
Sí, pero es un escenario que el mercado considera poco probable. La mayoría de los operadores ya está apostando a que habrá alzas de tipos, y eso es lo que está hundiendo el precio ahora.