En los municipios de Bolívar, la Policía Nacional ha elegido un camino poco convencional frente al crimen: en lugar de esperar que el delito ocurra, entra a las tiendas para escuchar a quienes las sostienen. La extorsión y el hurto son amenazas que se cuelan en cada jornada de trabajo, y la institución ha comprendido que combatirlas exige tanto presencia en la calle como confianza detrás del mostrador. Es una apuesta por la prevención como acto colectivo, donde la información compartida entre comerciantes y uniformados se convierte en el primer escudo contra la violencia.