En vísperas del 7 de agosto, Bucaramanga se convierte en escenario de una de las movilizaciones policiales más amplias de su historia reciente: 3.421 uniformados desplegados en seis municipios para custodiar la jornada de posesión presidencial y sus actos conmemorativos. El operativo refleja la tensión perenne entre la celebración cívica y la necesidad de orden, recordándonos que la libertad pública descansa, en parte, sobre una arquitectura invisible de vigilancia y prevención. La ciudad es invitada a festejar con confianza, sabiendo que el Estado ha dispuesto sus capacidades para que el rito