En las montañas de Andorra, el ciclista esloveno Tadej Pogačar convirtió la cuarta etapa de la Vuelta a España en una demostración de voluntad solitaria: 50 kilómetros en fuga, sin compañía ni duda. Con 27 años y seis Grandes Vueltas en su haber, persigue ahora el único título que le falta, y cada metro de ventaja sobre Roglič parece acercarlo a ese capítulo pendiente de su historia.