En Vicente López, Platense y Boca protagonizaron uno de esos encuentros donde el marcador no alcanza para contar la historia completa: el dominio no siempre se traduce en victoria, y la resistencia organizada puede ser tan elocuente como el gol. Ante cinco mil hinchas visitantes, Boca buscó con insistencia pero encontró en Cozzani y en la defensa del Calamar un muro que el talento xeneize no supo derribar. El empate sin goles, válido por el Clausura, deja a ambos equipos con preguntas abiertas y con la sensación de que lo más importante aún está por resolverse.