En el fútbol argentino, los regresos cargados de expectativa suelen medirse por el primer resultado, y Martín Palermo encontró el suyo en Avellaneda: Platense venció 1-0 a Independiente con un gol nacido del error ajeno, cortando una racha de trece partidos sin ganar en el torneo local. El regreso del exdelantero al banco del equipo de Vicente López llega en un momento de fragilidad institucional y deportiva, con el club ubicado en los últimos puestos de la tabla anual y con la Copa Libertadores llamando a la puerta. Una victoria pequeña en los números, pero enorme en lo simbólico.