Cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, la humanidad levanta la vista con asombro y, a veces, con inquietud. El 12 de agosto de 2026, mientras un eclipse total oscurece los cielos sobre España, Groenlandia e Islandia, la piloto comercial Savina Paül recuerda que a 35.000 pies de altura los aviones no navegan por la luz, sino por la precisión de sus instrumentos. En el aire, como en tantos ámbitos de la vida moderna, la tecnología ha desacoplado la operación humana de los caprichos del cosmos visible.