Por tercera semana consecutiva, el peso mexicano se afirma frente al dólar y alcanza su mejor nivel desde febrero, como si la moneda encontrara en la convergencia de fuerzas globales —un dólar debilitado, datos económicos estadounidenses que decepcionan y señales de alivio en Medio Oriente— el terreno propicio para recuperar terreno perdido. La disciplina monetaria de Banxico y el atractivo del carry-trade refuerzan esta tendencia, recordándonos que las divisas no solo reflejan economías, sino también la temperatura emocional del mundo.