En un mundo donde las decisiones de los bancos centrales mueven montañas, el peso mexicano encontró el 13 de agosto de 2026 su mejor nivel en dos años, cerrando a 17.04 unidades por dólar. La causa fue una inflación estadounidense más moderada de lo esperado, que diluyó el apetito de la Reserva Federal por endurecer su política monetaria y, con ello, debilitó al dólar frente a sus pares. Lo que parece un simple número en una pantalla de divisas es, en realidad, el reflejo de cómo la economía global respira al ritmo de las cifras que publica Washington.