En un momento en que los precios desafían la paciencia de los hogares peruanos, el Banco Central optó por la continuidad sobre el cambio, manteniendo su tasa de referencia en 4,25% por undécimo mes consecutivo. La institución, bajo la conducción de Julio Velarde, sostiene que la inflación —que alcanzó 4,07% en julio y ha superado el límite del rango objetivo durante cinco meses— es un fenómeno pasajero, hijo de tormentas externas que eventualmente amainarán. Es la apuesta clásica de la prudencia monetaria: no mover el timón ante olas que, se espera, el tiempo mismo disipará.