Cada agosto, la Tierra cruza el rastro de polvo y roca que el cometa Swift-Tuttle ha ido sembrando a lo largo de milenios, y el cielo nocturno responde con destellos que los seres humanos han contemplado durante más de dos mil años. En 2026, ese encuentro anual llega en un momento de gracia astronómica: la Luna nueva del 13 de agosto retirará su brillo del firmamento, dejando el escenario libre para que las Perseidas muestren su mejor cara sobre Estados Unidos. La madrugada, entre las dos y las cinco de la mañana, será el umbral donde la paciencia y la oscuridad se convierten en los únicos ins