Periodista de Télam: Milei busca generar "apagón mediático" con cierre de agencia

30 periodistas resultaron heridos por la Policía con perdigones de goma y espráis mientras cubrían movilizaciones en el Congreso; trabajadores de Télam enfrentan despidos y cierre de fuentes de empleo.
Al cerrarse Télam, se callan muchas voces. La libertad de expresión queda seriamente dañada.
Periodista de Télam advierte sobre las consecuencias del cierre anunciado por el Gobierno de Milei.

En el umbral de una nueva era política, Argentina contempla el cierre de Télam, su agencia estatal de noticias, decretado por el presidente Javier Milei en su primer discurso ante el Congreso el 1 de marzo de 2024. Lo que el gobierno presenta como una poda del aparato estatal, los periodistas lo leen como el desmantelamiento de una voz que equilibraba el poder mediático concentrado en Buenos Aires y daba presencia informativa a las provincias más alejadas. En la tensión entre el relato del ahorro y el relato de la libertad, lo que está en juego es la pregunta de siempre: ¿quién decide qué merece ser contado?

  • El anuncio llegó sin rodeos: el vocero presidencial Manuel Adorni escribió en X 'Saluden a Télam que se va', minutos antes de que Milei lo confirmara ante el Congreso, dejando a los trabajadores de la agencia terminando sus últimas tareas en tiempo real.
  • Treinta periodistas fueron heridos por la Policía con perdigones de goma y espráis mientras cubrían las movilizaciones frente al Congreso, identificados claramente como prensa, en lo que los gremios describen como una escalada deliberada contra quienes informan.
  • Sin Télam, los diarios del interior pierden imágenes, audio y video que ningún otro medio produce para esas regiones, abriendo un vacío que, advierten los periodistas, será llenado por desinformación y redes sociales sin respaldo factual.
  • Los trabajadores de la agencia y los gremios de prensa impulsan un proyecto de ley para que Télam quede bajo control parlamentario, argumentando que Milei no puede cerrarla por decreto y que el daño institucional ya está en marcha aunque la batalla legal continúe.

El 1 de marzo de 2024, Javier Milei anunció el cierre de Télam ante el Congreso Nacional, acusando a la agencia de ser un instrumento de propaganda kirchnerista. Segundos antes, su vocero Manuel Adorni había publicado en X un mensaje lacónico: 'Saluden a Télam que se va'. En las redacciones, los periodistas terminaban sus últimas tareas mientras en las calles los gremios de medios salían a protestar.

Tomás Eliaschev, periodista y vocero de la agencia, interpretó el cierre como parte de una estrategia de distracción: generar 'fuegos de artificio' que desvíen la atención de los problemas económicos reales. Télam, explicó, no era propaganda sino un contrapeso al poder mediático concentrado en Buenos Aires, una agencia que cubría deportes, ciencia, cultura y conflictos laborales en provincias donde ningún medio privado llega con la misma profundidad.

Las consecuencias prácticas son inmediatas. Decenas de periódicos del interior dependen de los materiales que Télam produce: sin esos contenidos, la cobertura se fragmenta y el espacio lo ocupan noticias falsas. Eliaschev también rechazó el argumento económico del gobierno: el costo de la agencia es marginal en el presupuesto nacional y, en los últimos años, Télam había comenzado a generar sus propios recursos vendiendo contenidos a canales de cable y anunciantes.

La violencia fue parte del paisaje desde el primer día. Treinta periodistas resultaron heridos por la Policía con perdigones de goma y espráis mientras cubrían las movilizaciones frente al Congreso. Eliaschev describió el tono del vocero presidencial como una humillación para trabajadores que tienen familias y que vieron su lugar de trabajo vallado como si fueran delincuentes.

Desde el punto de vista legal, el cierre requiere aprobación del Congreso, y los periodistas ya trabajan en un proyecto de ley para garantizar el control parlamentario de la agencia, su federalismo y su pluralismo. Pero el daño, advierten, no espera a los trámites legislativos: el ecosistema de medios en Argentina ya siente el golpe.

El viernes 1 de marzo, el presidente Javier Milei anunció el cierre de Télam, la agencia estatal de noticias con mayor alcance en Argentina, durante su primer discurso ante el Congreso Nacional. Acusó al medio de funcionar como instrumento de propaganda kirchnerista. Minutos antes, su vocero presidencial Manuel Adorni había adelantado la noticia en la plataforma X con un mensaje que decía simplemente: "Saluden a Télam que se va". En las redacciones del país, periodistas terminaban sus últimas tareas mientras grupos de gremios de medios y trabajadores se movilizaban por las calles para defender lo que consideran un ataque a la libertad de expresión.

Tomás Eliaschev, periodista y vocero de Télam, explicó en una entrevista que el cierre responde a una estrategia más amplia de distracción. Según su análisis, el Gobierno busca generar "fuegos de artificio" que desvíen la atención pública de los problemas económicos reales: el empobrecimiento de la mayoría mientras una minoría se beneficia. El cierre de Télam, sostiene, es parte de un "apagón mediático" diseñado para silenciar una voz que cubre aspectos que otros medios no abordan con la misma profundidad y alcance territorial.

La desaparición de Télam tiene consecuencias prácticas inmediatas. Los periódicos del país dependen de los materiales que la agencia produce: imágenes, audio y video que llegan a territorios donde ningún otro medio tiene presencia. Sin Télam, esa cobertura se pierde. En un país tan desigual como Argentina, donde el poder mediático se concentra en Buenos Aires, la agencia funcionaba como contrapeso fundamental, garantizando que las provincias tuvieran acceso a información de calidad. Su cierre abre la puerta a la desinformación: sin fuentes confiables, las redes sociales se llenan de noticias falsas y memes que no aportan información concreta.

Eliaschev rechazó la acusación de sesgo político. Télam cubre deportes, fútbol, ciencia, espectáculos, música, artistas emergentes. No es un medio de propaganda sino una agencia que cumple una función social fundamental: dar voz a todos los sectores de la sociedad, desde trabajadores que reclaman hasta empresarios. Los medios privados, por su naturaleza, no pueden garantizar esa diversidad. No tienen urgencia por competir, por lo que pueden desarrollar historias que otros medios ignoran, especialmente en provincias donde la cobertura comercial es escasa.

Sobre la viabilidad legal del cierre, Eliaschev fue claro: Milei no puede cerrar Télam simplemente porque lo diga en un discurso. Requiere aprobación del Congreso. Sin embargo, el daño ya está en marcha. Treinta periodistas fueron heridos por la Policía con perdigones de goma y espráis mientras cubrían movilizaciones alrededor del Congreso, identificados claramente como prensa. La Policía apuntó directamente a ellos. Este incidente forma parte de una escalada más amplia contra la libertad de expresión: descalificaciones a periodistas que critican al presidente, despidos en canales de televisión, reducción de plantillas, condiciones salariales cada vez peores.

El tono del vocero presidencial al anunciar el cierre fue particularmente ofensivo para los trabajadores de Télam. Eliaschev lo describió como una falta de respeto. "Antes que nada somos seres humanos, tenemos familias", dijo. Ver el lugar donde trabajaron durante años ahora vallado por la Policía, siendo tratados como delincuentes cuando son trabajadores, mientras el vocero presidencial agrede a través de Twitter, representa una humillación adicional.

Sobre los argumentos económicos de Milei, Eliaschev respondió que el costo de Télam es insignificante en el presupuesto nacional. Además, no es un gasto sino una inversión. En años recientes, la agencia había mejorado su eficiencia, generando sus propios recursos a través de ventas a canales de cable y publicidades. Clientes de todo el país se comunicaban con ellos. El presidente probablemente nunca entró a la plataforma de Télam, sugirió, de lo contrario sabría que no se trata de sesgo ideológico sino de cobertura integral.

Los periodistas están llevando adelante un proyecto de ley para garantizar que Télam tenga control parlamentario, asegurando su federalismo, pluralismo y calidad profesional. Mientras tanto, los gremios de prensa reclaman en todo el país. La situación es especialmente grave en las provincias, donde los salarios son más bajos y las posibilidades de hacer periodismo independiente son aún más limitadas. El cierre de Télam no es solo un ataque a una agencia estatal. Es un ataque al ecosistema completo de medios en Argentina.

Milei busca generar temas que distraigan a la opinión pública y generar un apagón mediático para silenciar voces que desarrollan tareas fundamentales para el sistema de medios en todo el país
— Tomás Eliaschev, periodista y vocero de Télam
Fue una falta de respeto porque antes que nada somos seres humanos, tenemos familias. Ir al lugar donde he trabajado por años, ahora verlo con un vallado policial, nos tratan como delincuentes cuando somos trabajadores
— Tomás Eliaschev, sobre el tuit del vocero presidencial Manuel Adorni
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué crees que Milei eligió anunciar esto en su primer discurso ante el Congreso?

Model

Porque necesitaba un acto de poder inmediato. Mostrar que podía tomar decisiones radicales, que podía atacar lo que considera enemigos. Pero también porque sabía que generaría ruido, distracción. Mientras todos hablamos de Télam, nadie habla de la economía que se cae.

Inventor

¿Realmente es tan importante una agencia de noticias estatal en 2024?

Model

Sí, porque es la única que llega a lugares donde los medios privados no van. Una provincia del norte, un pueblo pequeño, un tema de ciencia local. Télam estaba ahí. Los diarios de todo el país reproducían su material. Sin ella, esos lugares quedan invisibles.

Inventor

El Gobierno dice que Télam era propaganda kirchnerista. ¿Eso no tiene algo de verdad?

Model

Mira, cualquier medio público puede ser acusado de sesgo por quien está en el poder. Pero Télam cubría deportes, música, ciencia, trabajadores, empresarios. Si fuera propaganda, ¿por qué cubría todo eso? El problema es que Milei nunca entró a la plataforma. No sabe qué hay ahí.

Inventor

¿Qué pasa con los trabajadores de Télam?

Model

Pierden sus empleos. Pero además, pierden dignidad. El vocero presidencial tuitea "saluden a Télam que se va" como si fuera un chiste. Estos son periodistas, administrativos, gente de mantenimiento que trabajó años ahí. Ahora ven su lugar vallado por la Policía.

Inventor

¿Puede realmente cerrar Télam sin el Congreso?

Model

No. Eso es lo que muchos no entienden. Milei puede anunciarlo, puede intentarlo, pero legalmente necesita aprobación legislativa. Por eso estamos llevando un proyecto de ley para proteger a Télam con control parlamentario.

Inventor

¿Esto es solo sobre una agencia o es algo más grande?

Model

Es mucho más. Es parte de un patrón. Treinta periodistas fueron golpeados por la Policía cubriendo movilizaciones. Despidos en canales. Ataques a cualquiera que critique. Télam es el símbolo, pero el ataque es a toda la prensa.

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