Investigadores de la Universidad de La Frontera han confirmado lo que el cuerpo humano lleva siglos insinuando: el músculo y el cerebro no son territorios separados, sino aliados en la tarea de envejecer con dignidad. Un ensayo clínico del Laboratorio de Neuroenvejecimiento de la UFRO demuestra que la pérdida de masa muscular en adultos mayores incrementa directamente el riesgo de deterioro cognitivo, pues los músculos activos liberan sustancias que nutren y protegen el cerebro. En el horizonte del envejecimiento global, este hallazgo reencuadra el movimiento físico no como un lujo del bienest