A lo largo de toda una vida, el cerebro humano no cesa de transformarse: sus conexiones se reorganizan, sus capacidades maduran y su salud depende menos de ejercicios aislados que del tejido invisible que nos une a los demás. El neurólogo Álvaro Pascual-Leone, desde Harvard, recuerda que el órgano más complejo que conocemos evolucionó, ante todo, para conectar personas, y que cuidarlo significa, en esencia, no perder el hilo de por qué vivimos ni la compañía de quienes nos rodean.