En las rutas del norte de Italia y en las veredas de Buenos Aires, el corazón humano volvió a recordarnos su fragilidad sin previo aviso. Un joven de treinta y un años falleció en silencio en el asiento trasero de un automóvil mientras sus padres conducían cien kilómetros creyendo que dormía; en otra ciudad, un hombre de cincuenta años cayó en plena calle tras completar su rutina de ejercicio. Ambos casos, separados por miles de kilómetros, comparten la misma lección antigua: la vida puede interrumpirse en el instante más ordinario, y el historial cardíaco es una advertencia que el cuerpo no s
Pareja italiana condujo 100 km con su hijo muerto sin percatarse en la autopista
Muerte de un joven de 31 años por infarto durante un viaje en automóvil; impacto emocional severo en los padres al descubrir la muerte de su hijo.