Cuatro días después de la derrota en la final del Mundial 2026, Leandro Paredes volvió al verde de Boca Juniors como si el fútbol de club fuera el antídoto natural al dolor internacional. Su asistencia para el gol de Miguel Merentiel ante O'Higgins no fue solo un recurso táctico: fue la expresión de una sociedad que se ha ido construyendo partido a partido, gol a gol, hasta convertirse en uno de los vínculos más confiables del Xeneize. La victoria, trabajada en un partido que pudo haber tomado otro rumbo, recuerda que los equipos no se sostienen sobre resultados aislados, sino sobre la acumula