En el cruce de rutas migratorias que define al istmo panameño, el gobierno del presidente Mulino ha renovado hasta 2029 una exigencia de visa de tránsito para ciudadanos cubanos que escalan en el Aeropuerto de Tocumen. La medida, vigente desde 2022 y ahora prorrogada mediante decreto ejecutivo, refleja la voluntad de Panamá de mantener un control migratorio activo sobre uno de los flujos de viajeros más sensibles de la región. En un mundo donde la movilidad humana es tanto derecho como dilema político, este gesto administrativo traza una frontera invisible en el aire.