En un momento en que las naciones buscan convertir sus recursos naturales en soberanía real, Pampa Energía anuncia la construcción de una de las plantas de urea más grandes del mundo en Bahía Blanca. El proyecto transforma el gas de Vaca Muerta —hasta ahora exportado como materia prima— en fertilizantes que alimentarán la agricultura argentina y los mercados regionales. Es una apuesta por la industrialización como respuesta a la dependencia geopolítica, y por el trabajo local como ancla de un desarrollo que aspira a ser duradero.