Con 73 votos a favor, el Senado colombiano autorizó al expresidente Gustavo Petro ausentarse del país durante un año, una decisión que la congresista Paloma Valencia recibió con abierta satisfacción. En la política, la ausencia de un adversario puede pesar tanto como su presencia: Valencia ve en este alejamiento una oportunidad para que el próximo gobierno avance sin la sombra de su predecesor. El episodio revela cómo el poder se negocia no solo en los escaños, sino también en la geografía de quién está y quién no.