Palacios: ómicron permitirá transitar de pandemia a endemia

Vamos a convivir con este virus como convivimos con todos los virus de la historia
Palacios describe la transición de pandemia a endemia como un cambio fundamental en cómo la sociedad debe relacionarse con la COVID-19.

En los últimos días de 2021, el decano del Colegio Médico del Perú propone que la variante ómicron podría ser el umbral histórico que separa la emergencia global de una convivencia sostenida con el virus. No es el fin de la amenaza, sino el comienzo de una relación distinta con ella: la humanidad, como tantas veces antes, aprende a integrar una enfermedad en su cotidianidad sin que eso signifique rendirse ante ella. La transición de pandemia a endemia exige no menos vigilancia, sino una vigilancia diferente, más duradera y más serena.

  • La llegada de ómicron genera tanto alarma como una paradójica esperanza: su alta transmisibilidad podría ser, precisamente, el mecanismo que acelere el fin de la fase de emergencia.
  • Las vacunas disponibles en Perú siguen protegiendo contra la gravedad y la hospitalización, pero estudios muestran que ómicron reduce la respuesta de anticuerpos, lo que permite reinfecciones incluso en personas vacunadas.
  • La OMS advierte que ómicron no produce enfermedad más grave que variantes anteriores, lo que sostiene la confianza en el arsenal vacunal existente frente a las formas severas del COVID-19.
  • El decano del Colegio Médico del Perú llama a la sociedad a prepararse para una nueva fase sanitaria: refuerzos continuos, medidas adaptadas y una mentalidad de largo plazo que reemplace la lógica de la crisis permanente.
  • El horizonte que se dibuja no es el de un mundo libre del virus, sino el de un mundo que ha aprendido a vivir con él, como lo hace con la influenza, asumiendo pérdidas pero sin paralizarse.

Miguel Palacios Celi, decano del Colegio Médico del Perú, sostiene que la variante ómicron podría representar un punto de quiebre en la trayectoria de la pandemia: no el fin del virus, sino el inicio de una convivencia distinta con él. En círculos científicos, explica, se discute con seriedad esta transición hacia una endemia, un estado en el que la enfermedad se integra al paisaje sanitario cotidiano sin exigir los niveles de restricción extrema que marcaron los últimos dos años.

Una endemia, aclara Palacios, no equivale a inofensividad. El virus seguirá infectando y seguirá causando muertes, como lo hace la influenza. Pero contamos con herramientas: vacunas que ya existen, refuerzos que llegarán, y una sociedad que puede aprender a ajustar sus prácticas de manera permanente pero sostenible.

Sobre la eficacia de las vacunas, la OMS ha sido clara: ómicron no produce enfermedad más grave que las variantes anteriores, y todas las vacunas disponibles siguen siendo efectivas para reducir la severidad y prevenir hospitalizaciones. Sin embargo, estudios recientes muestran que las mutaciones de ómicron reducen la respuesta de anticuerpos en personas vacunadas con Pfizer, Moderna o AstraZeneca, lo que explica su mayor capacidad de propagación entre poblaciones inmunizadas. No es un fracaso vacunal, sino una característica propia de esta variante: más transmisible, menos letal.

Lo que Palacios subraya es que esta transición no ocurrirá sola. Perú deberá prepararse para una nueva fase sanitaria con refuerzos continuos y medidas adaptadas al largo plazo, reconociendo que el virus no desaparecerá, pero que vivir con él no tiene que significar vivir en emergencia permanente.

Miguel Palacios Celi, decano del Colegio Médico del Perú, sostiene que la llegada de la variante ómicron marca un punto de quiebre en la trayectoria de la pandemia. No se trata de que el virus desaparezca, sino de que aprendamos a vivir con él de una manera distinta: como una enfermedad endémica, integrada al paisaje sanitario cotidiano, similar a otros virus que la humanidad ha enfrentado a lo largo de su historia.

En conversaciones con medios especializados, Palacios explicó que en círculos científicos de relevancia se discute precisamente esta transición. La ómicron, según su análisis, podría ser el catalizador que nos lleve de una situación de emergencia global a un estado de convivencia controlada. Una endemia, aclaró, no significa que el virus sea inofensivo. Significa que aprendemos a coexistir con él, ajustando nuestras prácticas sanitarias de manera permanente pero sostenible, sin los niveles de restricción extrema que caracterizaron los dos años anteriores.

La definición que ofrece Palacios es práctica: una endemia es un estado en el cual nos habituamos a vivir con una enfermedad, asumiendo medidas de precaución que se vuelven parte de la rutina. El virus seguirá siendo capaz de infectarnos, como lo hace la influenza. Seguirá siendo capaz de causar muertes. Pero contamos con herramientas: las vacunas ya existen, y más refuerzos llegarán. Estamos, según su perspectiva, en una especie de tránsito que requiere comprensión y adaptación.

La pregunta sobre la eficacia de las vacunas que se aplican en Perú es central en este momento. La Organización Mundial de la Salud ha indicado que ómicron no produce una enfermedad más grave que las variantes anteriores del coronavirus. Esto significa que todas las vacunas disponibles siguen siendo efectivas para reducir la gravedad de la enfermedad y prevenir hospitalizaciones. Michael Ryan, representante de la OMS, fue directo: las vacunas han demostrado su poder contra todas las variantes conocidas en términos de severidad clínica y necesidad de internación, y no hay razón para pensar que ómicron será la excepción.

Sin embargo, la realidad es más matizada. Estudios recientes muestran que las mutaciones de ómicron parecen reducir la respuesta de anticuerpos en personas vacunadas. Investigaciones de laboratorio indican que los niveles de anticuerpos disminuyen frente a ómicron en quienes recibieron las vacunas de Pfizer y BioNTech, Moderna, y en menor medida AstraZeneca o Sinovac. Esto explica por qué el virus puede propagarse entre personas vacunadas e incluso reinfectar a algunas. No es un fracaso de las vacunas, sino una característica de esta variante particular: es más transmisible, pero menos letal.

Lo que Palacios subraya es que esta transición de pandemia a endemia no es automática ni pasiva. Requiere que la sociedad peruana se prepare para una nueva fase sanitaria. Los refuerzos de vacunas serán continuos. Las medidas de control deberán adaptarse a largo plazo, pero de manera diferente a como hemos vivido estos últimos veinticuatro meses. Es el reconocimiento de que el virus no desaparecerá, pero que podemos aprender a vivir con él sin que eso signifique vivir en estado de emergencia permanente.

Vamos a convivir con este virus, como convivimos con todos los virus que han atacado en la historia de la humanidad
— Miguel Palacios Celi, decano del Colegio Médico del Perú
Tenemos vacunas muy eficaces que han demostrado su poder contra todas las variantes hasta ahora, en términos de gravedad de la enfermedad y de hospitalización
— Michael Ryan, representante de la OMS
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
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¿Qué diferencia hay entre una pandemia y una endemia, más allá de las palabras?

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Una pandemia es una crisis que exige respuesta de emergencia total. Una endemia es aceptar que el virus está aquí para quedarse, pero que podemos funcionar. Es la diferencia entre estar en guerra y vivir en paz vigilante.

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¿Entonces ómicron es buena noticia?

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No es que sea buena. Es que es diferente. Es más contagiosa pero menos letal. Eso cambia el cálculo. No podemos detenerla, pero tampoco nos destruye como variantes anteriores.

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Las vacunas pierden efectividad contra ómicron. ¿Eso no es un problema?

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Pierden efectividad contra la infección, sí. Pero mantienen su poder contra la muerte y la hospitalización. Es como la diferencia entre un resfriado y una neumonía. Ambos son virus, pero uno te mata y el otro no.

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¿Cuánto tiempo llevará esta transición?

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Eso es lo que nadie sabe. Pero ya no estamos esperando que el virus desaparezca. Estamos aprendiendo a vivir con él. Eso es el cambio real.

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¿Qué significa esto para la vida cotidiana en Perú?

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Significa que en algún momento dejaremos de contar casos como si fuera el fin del mundo. Pero también significa que las vacunas, los refuerzos, las medidas básicas de higiene, seguirán siendo parte de nuestra vida. Solo que normalizadas, no como emergencia.

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