En el corazón de la Ciudad de México, durante cinco partidos del Mundial 2026, un estadio se convirtió en algo más que un escenario deportivo: fue el laboratorio donde México demostró que la economía digital puede operar a escala global sin tropiezos. Más de 640,000 transacciones sin efectivo y 300 millones de pesos procesados no son solo cifras récord, sino el reflejo de una sociedad que, cuando se le da la infraestructura adecuada, abraza el cambio con una velocidad que sorprende incluso a quienes lo diseñaron. El verdadero partido, al parecer, no se jugó en el césped.