Después de cinco años de prisión en Cuba, el artista y activista Luis Manuel Otero Alcántara llegó a Miami cargando la memoria del encierro y la sorpresa de la compasión: un desconocido pagó su almuerzo en la calle. Desde esa pequeña escena, el fundador del Movimiento San Isidro teje una reflexión más amplia sobre lo que protege a los disidentes —la visibilidad internacional—, sobre el arte como forma de sobrevivencia y sobre el tipo de democracia que imagina para Cuba: plural, sin caudillos, construida entre muchos.
Otero Alcántara: Trump y Rubio son vistos como héroes en Cuba
Otero Alcántara sufrió violencia durante cinco años de encarcelamiento en Cuba, aunque afirma que la visibilidad internacional redujo el maltrato comparado con otros presos políticos.