En un momento en que la inflación estadounidense muestra señales de ceder, el oro y la plata se encuentran suspendidos entre la esperanza y la resistencia: los mercados interpretan el enfriamiento económico como una posible pausa en el ciclo de alzas de tasas, pero la fortaleza del dólar y la cautela técnica impiden que los metales preciosos consoliden sus ganancias. Es la vieja tensión entre el deseo de refugio y la disciplina del mercado, jugándose esta semana en los niveles de 4.500 y 72 dólares respectivamente.