En el cruce entre la política federal y la salud pública, la orden ejecutiva del presidente Trump reordena cómo Washington clasifica las vacunas infantiles, sin eliminarlas, pero sembrando incertidumbre en las familias. Puerto Rico, amparado en su propia legislación y en la autonomía que le confiere su estatus territorial, no está obligado a adoptar estos cambios de forma inmediata. Lo que está en juego, sin embargo, es más profundo que una categoría administrativa: es la confianza de los padres y la continuidad de décadas de protección ganada contra enfermedades que alguna vez fueron devastad
Orden de Trump sobre vacunas: qué cambia realmente en Puerto Rico
Potencial exposición de menores a enfermedades prevenibles si se retrasan o dividen esquemas de vacunación, particularmente sarampión, polio y otras infecciones graves.