Operadores de Wall Street recurren a datos de COVID-19 tras nueva variante ómicron

Los datos de pandemia global deben analizarse como resultados corporativos
Greg Bassuk de AXS Investments describe cómo COVID-19 se ha convertido en un indicador permanente de volatilidad de mercados.

En los días que siguieron al brote de la variante ómicron, Wall Street vivió un retorno involuntario a los hábitos de 2020: los operadores abandonaron sus modelos tradicionales y volvieron a rastrear hospitalizaciones, movilidad ciudadana y apariciones de epidemiólogos en televisión. Lo que parecía una reacción transitoria revela, en realidad, una verdad más duradera: la pandemia no es un paréntesis en la historia económica, sino una variable permanente que ha redefinido los fundamentos del análisis de mercado.

  • La aparición de ómicron borró en horas la calma postfestiva de Wall Street, hundiendo el S&P 500 casi un 3% desde sus máximos históricos.
  • Estrategas que creían haber dejado atrás los rastreadores de COVID los reabrieron de urgencia, junto con informes de movilidad de Apple y Google y datos de la Universidad Johns Hopkins.
  • Bancos como Deutsche Bank reportaron una avalancha de solicitudes de clientes pidiendo que se reactivaran sus tablas y modelos sobre tendencias pandémicas.
  • Ni el oro escapó a la turbulencia: el activo refugio por excelencia también cedió terreno, señal de una incertidumbre que no distingue entre clases de activos.
  • Analistas como Greg Bassuk advierten que los datos de pandemia ya no son una variable de emergencia, sino un indicador estructural al mismo nivel que la política de la Reserva Federal.

La semana posterior al Día de Acción de Gracias suele ser la más tranquila del año en Wall Street. En 2021, esa calma duró apenas unas horas. La noticia de una nueva variante de COVID-19 llegó a los mercados el viernes, convirtiendo uno de los días del año en una de las peores jornadas bursátiles recientes.

Lo que vino después fue un retroceso casi reflejo hacia 2020. Operadores que creían haber archivado para siempre los rastreadores de contagios, las revistas científicas y las apariciones televisivas de Anthony Fauci los volvieron a abrir. Los informes de movilidad de Apple y Google regresaron a los marcadores del navegador. Art Hogan, de National Securities, retomó el monitoreo de sitios de vuelos y datos de Johns Hopkins. En Deutsche Bank, Jim Reid admitió que sus clientes exigían de vuelta las tablas sobre COVID que el banco había dejado de publicar.

Mientras los gobiernos endurecían restricciones y la OMS advertía sobre un posible repunte severo de infecciones, los mercados acusaban el golpe. El S&P 500 caía un 1.3% el martes siguiente, y hasta el oro retrocedía un 0.4%, señal de una volatilidad que no respetaba refugios tradicionales.

Para Greg Bassuk, director de AXS Investments, la lección era inequívoca: desde el inicio de la pandemia, las mayores oscilaciones del mercado no han sido desencadenadas por resultados corporativos ni por decisiones de la Fed, sino por noticias sanitarias. Su conclusión no era nostálgica sino prospectiva: los datos de pandemia global han dejado de ser una variable de emergencia para convertirse en un indicador permanente del análisis financiero, tan fundamental como cualquier otro.

La semana después del Día de Acción de Gracias suele ser tranquila en Wall Street. Los estrategas revisan sus perspectivas anuales, hablan de pavos y fútbol americano, y se preparan para el cierre del año. Este 2021 fue diferente. El día después del feriado estadounidense, la noticia de una nueva variante de COVID-19 llegó a los mercados globales. El viernes, el S&P 500 experimentó uno de sus peores días del año.

Lo que sucedió después fue un retroceso involuntario a 2020. Los operadores desecharon sus análisis tradicionales y volvieron a herramientas que creían haber dejado atrás: rastreadores de COVID en línea, revistas científicas especializadas, apariciones televisivas de Anthony Fauci. Los informes de movilidad de Apple y Google volvieron a los favoritos. El sitio web de vuelos de la TSA se actualizaba constantemente. En medio de esta volatilidad, muchos estrategas incorporaron nuevamente las tendencias de datos sobre COVID-19 en sus modelos: recuentos de casos, tasas de pruebas positivas, hospitalizaciones, frecuencia de visitas a restaurantes, datos de desempleo.

Art Hogan, estratega jefe de mercados de National Securities Corp., comenzó a revisar sitios de vuelos y movilidad, junto con datos de tendencias de la Universidad Johns Hopkins. Aunque no había hecho cambios en su perspectiva dada la semana anterior al Día de Acción de Gracias, seguía de cerca los acontecimientos. En Deutsche Bank, Jim Reid reconoció que sus clientes habían mostrado mayor interés en las tendencias del COVID en los últimos días. "Hemos recibido una serie de solicitudes para que traigamos de vuelta nuestras tablas sobre el COVID", dijo tras la noticia de los cierres en Austria.

Los gobiernos de todo el mundo intensificaron las restricciones debido a la propagación de la variante ómicron, como se le conoce. La Organización Mundial de la Salud advirtió que podría impulsar un aumento significativo en las infecciones. La variante provocó una ola de volatilidad en los mercados. El martes, el S&P 500 caía un 1.3% e incluso el oro, tradicionalmente un refugio seguro, bajaba un 0.4%. El índice de referencia de la renta variable estadounidense estaba ahora aproximadamente un 3% por debajo de sus máximos históricos alcanzados a principios de mes.

Greg Bassuk, director ejecutivo de AXS Investments, observó un patrón claro. "A pesar de todos estos otros factores que normalmente observamos —resultados, datos económicos, política de la Fed— hemos identificado que las mayores oscilaciones desde el brote de COVID se han desencadenado inicialmente por noticias del COVID", dijo. Para Bassuk, lo que estaba sucediendo representaba más que una reacción temporal. Los datos de la pandemia global, argumentó, deberían ser analizados con el mismo nivel de detalle que históricamente se ha aplicado a los resultados corporativos, las noticias económicas y la política de la Reserva Federal. Esta no era una vuelta atrás a 2020. Era el reconocimiento de una nueva normalidad.

Hemos recibido una serie de solicitudes para que traigamos de vuelta nuestras tablas sobre el COVID
— Jim Reid, Deutsche Bank
Las mayores oscilaciones desde el brote de COVID se han desencadenado inicialmente por noticias del COVID
— Greg Bassuk, director ejecutivo de AXS Investments
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué Wall Street tardó tanto en volver a estos datos de COVID si ya los conocía desde 2020?

Model

Porque en 2021 parecía que habíamos salido de eso. Los mercados estaban en máximos históricos, la economía se recuperaba. Los operadores querían mirar hacia adelante, no hacia atrás. Pero una nueva variante cambió eso en horas.

Inventor

¿Qué hace que los datos de COVID sean tan predictivos para los mercados?

Model

No es que sean predictivos por sí solos. Es que afectan el comportamiento real de las personas. Si suben las hospitalizaciones, la gente deja de salir a restaurantes. Si hay restricciones, los viajes caen. Eso impacta directamente las ganancias de las empresas.

Inventor

¿Entonces los operadores estaban ignorando información importante?

Model

No ignorándola exactamente. Simplemente no la priorizaban. Cuando el mercado está subiendo y la economía se ve fuerte, es fácil asumir que los riesgos de salud pública son secundarios. Ómicron les recordó que no lo son.

Inventor

¿Esto significa que los datos de COVID serán siempre importantes ahora?

Model

Según lo que dicen los estrategas, sí. No como en 2020, cuando era lo único que importaba. Pero al mismo nivel que los resultados corporativos o las decisiones de la Reserva Federal. Es parte del nuevo paisaje.

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