ONPE completa conteo de actas: Fujimori y Sánchez en escenario de alta competitividad

La diferencia entre ambos candidatos es tan estrecha que el resultado sigue siendo una incógnita
Después de procesar todas las actas, Fujimori y Sánchez permanecen separados por márgenes mínimos.

Tras seis días de trabajo ininterrumpido en 126 centros de cómputo a lo largo del territorio peruano y en el exterior, la Oficina Nacional de Procesos Electorales completó el procesamiento de la totalidad de las actas de la segunda vuelta presidencial de 2026. Sin embargo, el cierre técnico del conteo no equivale al cierre político de la contienda: Keiko Fujimori y Roberto Sánchez permanecen separados por un margen tan exiguo que el destino de la presidencia reposa ahora en la revisión de 1.556 actas observadas, cuya validez deberán determinar los Jurados Electorales Especiales. La democracia, como tantas veces, aguarda en los márgenes.

  • El procesamiento del 100% de las actas cierra una etapa técnica, pero abre una fase de incertidumbre legal que mantiene al país en vilo.
  • La diferencia entre Fujimori y Sánchez es tan estrecha que las 1.556 actas observadas podrían inclinar la balanza en cualquier dirección.
  • Regiones remotas como Alto Amazonas, Atalaya y Requena obligaron a recurrir a transporte aéreo y fluvial, revelando cuánto esfuerzo logístico sostiene cada voto.
  • Los Jurados Electorales Especiales asumen ahora el rol decisivo: de sus resoluciones depende quién ocupará la presidencia del Perú.
  • Hasta que esas resoluciones se completen, ningún resultado puede considerarse definitivo y la transición de poder permanece suspendida.

Después de seis días de trabajo continuo, la ONPE anunció que había concluido el procesamiento de todas las actas de la segunda vuelta presidencial de 2026. Las últimas nueve actas llegaron desde el distrito de Yaquerana, en Loreto, cerrando un ciclo que movilizó 126 centros de cómputo entre oficinas descentralizadas en todo el país y una sede especial para el voto de peruanos en el exterior.

Sin embargo, el fin del conteo no despejó la incógnita. Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, permanecen separados por una diferencia mínima. De las 92.766 actas procesadas, el 98,315% superó los controles de calidad sin inconvenientes. Las restantes 1.556 fueron clasificadas como observadas por inconsistencias en su llenado y deberán ser evaluadas por los Jurados Electorales Especiales antes de que pueda consolidarse un resultado oficial.

El camino hasta aquí no fue sencillo. Regiones como Alto Amazonas, Atalaya, Coronel Portillo, Huanta y Requena enfrentaron obstáculos geográficos y climáticos que retrasaron el traslado de actas, obligando en algunos casos al uso de transporte aéreo y fluvial. La geografía peruana, una vez más, se hizo presente como protagonista silenciosa del proceso democrático.

Ahora la elección entra en su fase definitiva. El nombre del próximo presidente del Perú depende enteramente de cómo los JEE resuelvan esas actas pendientes. Mientras eso no ocurra, la incertidumbre se instala como el estado oficial del país.

Después de seis días de trabajo sin pausa, la Oficina Nacional de Procesos Electorales anunció que había terminado de procesar cada una de las actas de la segunda vuelta presidencial de 2026. La noticia llegó con la entrada de las últimas nueve actas del distrito de Yaquerana, en la región Loreto, completando así un ciclo de conteo que había movilizado a 126 centros de cómputo distribuidos entre las oficinas descentralizadas a nivel nacional y una oficina especial dedicada al voto de peruanos en el extranjero.

Pero el cierre del procesamiento no trajo claridad. Keiko Fujimori, candidata de Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, del movimiento Juntos por el Perú, permanecen separados por una diferencia tan estrecha que el resultado final sigue siendo una incógnita. La competencia entre ambos se mantiene en un escenario de alta tensión, con el desenlace aún pendiente de resoluciones que están fuera de las manos de los contadores.

En total, la ONPE procesó 92.766 actas electorales provenientes tanto del territorio nacional como del voto emitido en el extranjero. El trabajo se distribuyó entre 125 oficinas descentralizadas en todo el país y una oficina especial encargada del procesamiento internacional. Cada acta fue clasificada dentro del sistema de cómputo electoral en una de tres categorías: contabilizadas, observadas, o con incidencias que requieren revisión.

Del universo total de actas procesadas, el 98,315% fue digitalizado correctamente y superó todos los controles de calidad, quedando listo para ser incorporado al resultado oficial. Sin embargo, 1.556 actas fueron marcadas como observadas debido a inconsistencias o problemas en su llenado. Estas actas problemáticas no pueden ser simplemente descartadas ni ignoradas; deben ser evaluadas por los Jurados Electorales Especiales, que tendrán la responsabilidad de determinar su validez conforme a la normativa electoral vigente.

Los retrasos en el procesamiento tuvieron explicaciones geográficas. Algunas regiones del país enfrentaron obstáculos climatológicos que ralentizaron el traslado de actas hacia los centros de cómputo. Las jurisdicciones más afectadas fueron Alto Amazonas, Atalaya, Coronel Portillo, Huanta, La Convención, Maynas y Requena, territorios donde el terreno difícil y las condiciones meteorológicas hicieron necesario recurrir incluso a transporte aéreo y fluvial para que las actas llegaran a ser procesadas.

Ahora la elección se encuentra en su fase final de revisión. Con el 100% de las actas ya en el sistema, el resultado definitivo de la segunda vuelta presidencial depende enteramente de cómo los Jurados Electorales Especiales resuelvan las 1.556 actas observadas. Solo después de que esas resoluciones se completen podrá consolidarse el resultado final y conocerse quién será el próximo presidente del Perú. Hasta entonces, la incertidumbre persiste.

La ONPE anunció que se ha completado el 100% del procesamiento de las actas electorales correspondientes a la segunda vuelta presidencial 2026
— Oficina Nacional de Procesos Electorales
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¿Por qué 1.556 actas observadas pueden cambiar el resultado si ya se procesó el 98% correctamente?

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Porque la diferencia entre Fujimori y Sánchez es tan pequeña que incluso un puñado de actas validadas o anuladas puede inclinar la balanza. En una competencia cerrada, los márgenes se miden en cientos de votos, no en miles.

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¿Qué significa exactamente que un acta esté "observada"?

Model

Significa que hay algo irregular en cómo fue llenada o registrada. Podría ser una cifra ilegible, una suma que no cierra, o inconsistencias entre lo que dice el acta y lo que reportó el presidente de mesa. Los JEE tienen que decidir si eso invalida el acta completa o si se puede rescatar.

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¿Cuánto tiempo toman normalmente estas revisiones de actas observadas?

Model

Eso depende de cuántas actas haya y de qué tan complejos sean los problemas. Pero con 1.556 actas pendientes, estamos hablando de semanas, no días. La incertidumbre se prolonga.

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¿Las dificultades en la Amazonía explican por qué hay tantas actas observadas?

Model

Parcialmente. Los retrasos logísticos explican por qué llegaron tarde, pero no necesariamente por qué tienen problemas. Aunque sí es posible que en zonas remotas con menos infraestructura haya más errores en el llenado de actas.

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¿Qué pasa si los JEE no pueden resolver todas las actas observadas?

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Entonces el resultado sigue siendo provisional. Pero eventualmente tienen que tomar una decisión. La ley electoral no permite que queden actas en limbo indefinidamente.

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