ONPE propone cambiar horario de votación para adultos mayores en segunda vuelta de junio

Cualquier mesa pueda estar abierta para los adultos mayores
El jefe de la ONPE explicó el objetivo central de trasladar el horario de votación de los adultos mayores a la tarde.

En el umbral de una segunda vuelta electoral cargada de significado para el Perú, la Oficina Nacional de Procesos Electorales propuso ante el Congreso un reordenamiento del tiempo cívico: los adultos mayores, antes convocados al amanecer, serían llamados ahora al atardecer. Detrás de este giro horario no hay capricho administrativo, sino la memoria de lo que salió mal en abril —mesas sin instalar, ciudadanos esperando— y la voluntad de que la experiencia de votar sea digna para quienes más cuidado merecen. La propuesta aguarda la aprobación del Ministerio de Salud para convertirse en realidad el 6 de junio.

  • La primera vuelta dejó una herida logística visible: adultos mayores llegaron a centros de votación con mesas aún sin instalar, generando confusión y demoras para el grupo más vulnerable.
  • La ONPE respondió con una inversión de lógica: en lugar de abrir la jornada con los mayores, los ubicaría al final de la tarde, cuando toda la infraestructura electoral ya estaría en pleno funcionamiento.
  • El jefe de la ONPE, Piero Corvetto, defendió la medida ante la Comisión de Fiscalización del Congreso, argumentando que garantizaría que 'cualquier mesa pueda estar abierta' al momento en que lleguen los adultos mayores.
  • El nuevo esquema distribuiría la jornada en nueve franjas horarias por dígito de DNI —de 7 a.m. a 7 p.m.— más una franja especial vespertina de 2 a 4 p.m. exclusiva para adultos mayores.
  • La propuesta no puede implementarse por sí sola: requiere el visto bueno del Ministerio de Salud, cuya aprobación determinará si el cambio llega a tiempo para los comicios del 6 de junio.

La Oficina Nacional de Procesos Electorales llevó al Congreso una propuesta que reordena el tiempo de la democracia: los adultos mayores ya no votarían al alba, sino al atardecer. El cambio —de las 7-9 a.m. a las 2-4 p.m.— nació del análisis de lo ocurrido en la primera vuelta, donde los retrasos en la instalación de mesas afectaron desproporcionadamente a este grupo.

Piero Corvetto, jefe de la ONPE, explicó ante la Comisión de Fiscalización que la lógica es operativa y protectora a la vez: si los adultos mayores llegan cuando la jornada ya lleva horas en marcha, encontrarán todas las mesas funcionando sin contratiempos. La intención original de priorizarlos en horario temprano era noble, pero produjo fricciones que la nueva propuesta busca eliminar invirtiendo el orden, no el cuidado.

El esquema completo distribuiría la votación en nueve franjas horarias —una por dígito de DNI, de 7 a.m. a 7 p.m.— más la franja especial vespertina para adultos mayores. Sin embargo, la medida no depende únicamente de la ONPE: el Ministerio de Salud debe aprobarla antes de que pueda aplicarse en los comicios del 6 de junio, convirtiendo esa autorización en el eslabón decisivo entre la propuesta y su realización.

La Oficina Nacional de Procesos Electorales presentó ante el Congreso una propuesta que reordenaría completamente el calendario de votación para la segunda vuelta electoral programada para el 6 de junio de 2021. El cambio central: trasladar a los adultos mayores de las primeras horas de la mañana hacia el atardecer, específicamente de 2 p.m. a 4 p.m., abandonando el horario anterior de 7 a.m. a 9 a.m.

Piero Corvetto, jefe de la ONPE, explicó el razonamiento detrás de esta modificación durante su intervención ante la Comisión de Fiscalización. El organismo electoral había analizado cuidadosamente lo ocurrido en la primera vuelta y detectó un patrón problemático: los retrasos en la instalación de las mesas de sufragio generaron inconvenientes significativos. Al desplazar a los adultos mayores hacia horas más tardías, cuando ya todas las mesas estarían operativas y funcionando sin contratiempos, se buscaba garantizar una experiencia de votación más fluida para este segmento de la población.

La lógica operativa es clara. Corvetto señaló que la intención era asegurar que "cualquier mesa pueda estar abierta" para recibir a los adultos mayores. En otras palabras, no habría riesgo de que llegaran a un centro de votación y encontraran mesas aún en proceso de instalación o configuración. El horario vespertino permitiría que la jornada electoral avanzara sin tropiezos durante las horas iniciales, dando tiempo suficiente para que toda la infraestructura estuviera lista.

La propuesta requería la aprobación del Ministerio de Salud antes de poder implementarse. Este requisito probablemente respondía a consideraciones sobre el bienestar de los adultos mayores durante la jornada electoral, particularmente en relación con la exposición al calor y las condiciones de salud pública.

El nuevo esquema de horarios escalonados, si se aprobaba, quedaría estructurado en nueve franjas horarias regulares más una especial. Desde las 7 a.m. hasta las 7 p.m., cada hora sería asignada a un dígito diferente del documento de identidad, permitiendo que los votantes se distribuyeran a lo largo del día. Los adultos mayores ocuparían un espacio propio en la tarde, después de que la mayoría de la población hubiera ya ejercido su derecho al voto.

Esta propuesta representaba un ajuste significativo respecto a cómo se había organizado la primera vuelta electoral. No era un cambio menor: implicaba repensar la logística completa de la jornada y reconocer que el sistema anterior, aunque bien intencionado al priorizar a los adultos mayores en horarios tempranos, había generado fricciones operativas que afectaban la experiencia de votación. La solución propuesta invertía esa prioridad temporal pero mantenía el objetivo de proteger a este grupo vulnerable, solo que mediante una estrategia diferente: darles acceso a mesas completamente operativas en lugar de mesas en proceso de instalación.

Los adultos mayores ya no estarán de 7 a.m. a 9 a.m. sino estarán de 2 p.m. a 4 p.m.
— Piero Corvetto, jefe de la ONPE
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué la ONPE decidió mover a los adultos mayores a la tarde si antes los priorizaban en la mañana?

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Porque en la primera vuelta descubrieron que las mesas de votación no estaban listas a las 7 a.m. Los retrasos en la instalación significaban que los adultos mayores llegaban y encontraban caos. Moverlos a las 2 p.m. resolvía eso: para entonces, todo estaría funcionando.

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Pero ¿no es más difícil para un adulto mayor votar en la tarde? ¿El calor, el cansancio?

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Es una pregunta válida. Por eso la ONPE necesitaba aprobación del Ministerio de Salud. Probablemente consideraron que una mesa lista y eficiente a las 2 p.m. era mejor que una mesa caótica a las 7 a.m., incluso si eso significaba esperar más horas.

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¿Cómo se distribuiría el resto de la población?

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En nueve franjas horarias diferentes, una por cada dígito del DNI. Desde las 7 a.m. hasta las 7 p.m., cada hora tenía su grupo. Los adultos mayores ocupaban las dos últimas horas, después de que casi todos hubieran votado.

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¿Esto era obligatorio o solo una recomendación?

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Era una propuesta que la ONPE presentaba al Congreso. Necesitaba aprobación, así que no era automático. Pero venía respaldada por el análisis de lo que salió mal antes.

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¿Qué pasaba si el Ministerio de Salud decía que no?

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Entonces la segunda vuelta habría mantenido el horario anterior. Pero la ONPE estaba pidiendo el visto bueno, lo que sugiere que creía que era una decisión defensible desde el punto de vista de la salud pública.

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