Cada año, el cáncer de mama se lleva cerca de dos mil vidas en Chile, una cifra que recuerda cuánto está en juego en las decisiones cotidianas. Investigadores chilenos señalan que incorporar pescados grasos —cocinados sin freír— y semillas ricas en omega-3 al menos dos veces por semana puede reducir la inflamación y ciertos factores de riesgo asociados a esta enfermedad. No se trata de una cura ni de un milagro, sino de la antigua sabiduría de que lo que ponemos en la mesa tiene consecuencias que se extienden mucho más allá del plato.
Omega-3 en pescados y semillas: la recomendación de expertos para prevenir cáncer de mama
El cáncer de mama cobra aproximadamente 2.000 vidas al año en Chile, afectando significativamente a mujeres en edad productiva.