En vísperas de un eclipse total que no volverá a cruzar el cielo gallego en generaciones, una oftalmóloga del Complejo Hospitalario Universitario de Ourense eleva su voz para recordar una verdad incómoda: el sol puede destruir la retina en segundos sin que el ojo sienta dolor alguno, porque esa parte del ojo carece de receptores nerviosos para el sufrimiento. El daño, silencioso durante el evento, se revela horas o días después como una pérdida permanente que ninguna medicina puede reparar. En un momento en que la curiosidad humana ante lo extraordinario es completamente comprensible, la cienc
Oftalmóloga del CHUO: los daños del eclipse serán irreversibles para siempre
Potencial daño ocular permanente e irreversible en personas que observen el eclipse sin protección adecuada, especialmente en menores de edad.